Redistribución de los Ingresos.

La propiedad privada nace fundamentalmente del trabajo y por lo tanto los que atentan permanentemente contra la propiedad privada son quienes pagan a los trabajadores y a los pequeños empresarios y productores, menos de lo que efectivamente vale su trabajo y sus productos.

Necesitamos una sociedad en que el respeto a la propiedad privada deje de ser un discurso de los que más tienen para defender sus privilegios y se transforme en un respeto verdadero, que parta por la justa retribución al trabajo realizado.

Esto implica que todos los trabajadores y trabajadoras de Chile, todos los pequeños empresarios y productores agrícolas reciban por su trabajo y sus productos, lo que realmente vale, ni un peso más ni un peso menos. No existe ni un solo trabajo en el mundo que valga los indignos $127.500 pesos que aprobaron como sueldo mínimo nuestros flamantes diputados. Solo reconociendo el verdadero valor del trabajo construiremos un país en donde crecer con igualdad no sea solo una consigna y un tema de los periodos electorales.

Debemos continuar trabajando porque los sueldos sean reflejo del trabajo de las personas y porque al final de una vida de trabajo el descanso merecido de nuestros abuelos y abuelas este acompañado de una pensión justa y suficiente para que ese descanso sea verdadero y no una condena.

Porque Juntos Podemos construir un país en que el trabajo sea bien recompensado y la felicidad humana se logre a través de él y no a pesar de él, con salarios justos y una digna pensión…Ni Derecha ni Concertación.

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