La Corrupción, parte fundamental del Modelo Chileno

Casas Copeva

Hace tiempo que venimos asistiendo al surgimiento, cada vez más sistemático, de expresiones que demuestran cómo la corrupción se ha convertido en un ingrediente más en el funcionamiento de las instituciones nacionales.

Tanto es así que por estos días, hasta los defensores del modelo hablan de cómo se ha generalizando la corrupción, en sus distintas formas, en todas aquellas oscuras áreas de la administración y la gestión, tanto pública como privada. Especialmente en aquellas áreas en donde la fiscalización no es capaz de llegar o en donde la legalidad mantiene vacíos importantes que permiten a quienes forman parte de las estructuras de poder, actuar, una y otra vez, bajo el paraguas de la impunidad.

En este contexto, parlamentarios, jueces, ministerios, servicios públicos y empresas privadas, gobiernos regionales, provinciales, comunales y hasta partidos políticos, tanto de la derecha como de la concertación, se han visto envueltos en hechos lamentables que junto con perjudicar, aún más, el ya deteriorado clima social y la tan desprestigiada actividad política, convierten en triste ilusión la posibilidad de resolver importantes problemas sociales, con las grandes sumas de dinero involucrados en estos hechos que, claramente, serian más útiles, si fueran gastadas en lo que realmente es necesario y urgente para la ciudadanía.

Ahora bien. Más allá de las responsabilidades políticas y penales que puedan ser acreditadas y que será labor de contraloría y de la justicia, establecerlas claramente y sancionarlas, debemos centrarnos menos, en destruir personalmente a los imputados, antes de que contar con las pruebas suficientes y más en poner atención a las razones de fondo que detonan y alimentan la institucionalización de la corrupción.

More…Debemos centrarnos en cómo el modelo económico capitalista, en su fase neoliberal de desarrollo, y sus superestructuras jurídica y política han permitido que el mercado inunde todas las áreas de la vida cotidiana, poniéndole precio a todo; redefiniendo el valor de las cosas; de las conciencias y de las personas; favoreciendo de esta manera, el surgimiento de estos comportamientos que constituyen una lacra social sin distinción de ideología, religión ni partido político.

Nada hay, en el neoliberalismo, que no se compre o se venda y ese es el verdadero problema de nuestra sociedad actual.

Por lo mismo, hoy no basta con castigar a los responsables. Hoy se hace urgente, tomar medidas claras y contundentes para enmendar el rumbo, como sociedad y como país, antes de que el desprestigio de la política y de la actividad económica sea tanto, que hablar de cambios ya no tenga sentido ni significado para nadie.

En este sentido, abordar esta cuestión requiere no perder de vista los objetivos que persiguen quienes actúan al filo, al margen o decididamente fuera de la ley para conseguir todo tipo de prebendas, ya sean dineros mal habidos, becas en el extranjero, favores de todo tipo o simplemente algo de influencia sobre decisiones técnicas, políticas o económicas.

Normalmente, estas acciones buscan enriquecimiento personal, en el caso de aquellos que solo piensan en tener más y más, sin importar cómo ni a costa de qué, porque el único valor que conocen y por el cual miden el éxito de las personas es por los resultados económicos que pueden exhibir y por el estatus con que se visten por fuera aquellos a quienes sus valores, sus principios y su relación con los demás no es capaz de proveerles ninguna satisfacción.

Quienes no buscan enriquecimiento personal, no pocas veces, buscan financiar campañas políticas que, de otra manera, no tendrían financiamiento, porque no son parte de aquellos grupos de poder que ponen parte de su patrimonio a disposición de los partidos que les aseguran que podrán seguir reproduciendo su riqueza sin limite alguno ni pudor, profundizando, de paso, la brecha entre ricos y pobres, que luego de 16 años de concertación, se sigue ampliando como si fuera una ley de la naturaleza más que una consecuencia del modelo político y económico.

Otros de menor ambición, seducidos por el mundo que nos presenta la televisión y los medios de comunicación de masas, acceden a formar parte de las estructuras de la corrupción, simplemente, para darse algunos gustos y llevar, en algo, la vida de ricos a la que secretamente aspiran o para resolver problemas económicos que con los sueldos de la mayoría de este país, cada vez se hacen más difíciles de atender.

Los menos, enamorados de las minúsculas cuotas de poder social que ofrecen los cargos de algunas organizaciones de base, fomentan la corrupción cuando renuncian a luchar por los derechos de todos, reemplazando ese accionar por un clientelismo político que es fomentado por las autoridades electas, al ofrecer discriminar positivamente con la asignación de recursos o proyectos a los dirigentes “leales” a tal o cual gestión, partido o coalición. Lo mismo pasa cuando alguien es capaz de definir su voto, por una canasta de alimento, por el pago de una cuenta de servicios, por algun regalo o por algún trabajo conseguido para un familiar cercano.

Para abordar cada uno de esos casos es necesario desarrollar un conjunto de líneas de acción que, como sociedad, nos permitan implementar cambios estructurales a la forma de relacionarnos los unos con los otros y todos, con el poder dentro de la sociedad. Estos son los cambios que ya no pueden esperar.

Una de estas lineas de acción dice relación con el incremento de los sueldos de los trabajadores en general y del aparato del estado en particular, de tal manera de evitar que funcionarios públicos y trabajadores privados sean tentados por inescrupulosos, que ofrecen incrementar informalmente los ingresos personales de quienes se encuentran ubicados en lugares estratégicos de la toma de decisiones, a cambio, precisamente, de adjudicar determinado contrato o de favorecer a determinada persona o, simplemente, por hacer la vista gorda en algo que claramente resulta ilegal.

Otra, es incrementar el control social informal sobre las acciones, tanto del aparato público como de las empresas privadas, de manera de transparentar su gestión construyendo una sociedad completamente permeable a los intereses y demandas sociales, lo que implica asumir la necesidad de superponer el bien común por sobre la libertad económica y los intereses individuales de los que más tienen.

Esto pasa, sin duda, por construir un sistema de contraloría social que permita, a la sociedad organizada, fiscalizar el accionar de los funcionarios públicos y de los actores privados en todo aquello que guarda relación con los derechos de las personas y con el bien común, pero sobretodo, un sistema que permita fiscalizar el accionar de las autoridades elegidas por votación popular, llegando al extremo de poder pedir rendiciones de cuentas cuando sea necesario y revocar el cargo cuando el elegido no cumple sus compromisos o actúa fuera del marco de lo legal.

Por otro lado, resulta imprescindible también, fortalecer con más atribuciones, recursos y capacitación, técnica y política, a las organizaciones sociales, con el objeto de que se conviertan en verdaderos socios del gobierno central, de los gobiernos locales y regionales, en la búsqueda de soluciones verdaderamente sentidas por la población a los problemas que los aquejan, lo que pasa por darle mayores atribuciones a los organismos representativos de la comunidad organizada, como los CESCOS y las Juntas de Vecinos, las uniones comunales y las organizaciones funcionales y gremiales, en las instancias de decisión, en las cuales hoy solo tienen un papel de segundo orden y que, por lo mismo, casi no funcionan.

Por último, se hace imprescindible el aumento de las funciones y atribuciones fiscalizadoras de los organismos colegiados de representación popular por sobre las autoridades unipersonales de las distintas instancias de gobierno, ya que en la situación actual, poco o nada es lo que pueden hacer los Consejos Municipales y Regionales en su labor fiscalizadora de alcaldes e intendentes.

Esto pasa por generar las condiciones para que los miembros de estos cuerpos colegiados de representación popular, puedan dedicarse, jornada completa, a representar los intereses de las personas que los eligen, lo que necesariamente pasa por incrementar sus sueldos y salarios, dotarlos de mayores atribuciones y de equipos de apoyo para poder desarrollar sus funciones fiscalizadoras de manera oportuna y transparente.

Ahora bien, para realizar avanzar en estos temas, se requieren de cambios legales que no serán posibles con el sistema electoral vigente, debido a la exclusión sistemática y permanente de las discusiones legislativas de una importante parte de la población que no se siente representada por los dos bloques que se reparten el poder.

En esa línea, resulta imprescindible volver a poner al centro de la discusión la necesidad de terminar con la exclusión política, mediante cambios de fondo en el sistema electoral, del binominal, hacia uno proporcional corregido, de manera que la discusión acerca de las leyes que deben regir los destinos de nuestra sociedad sea representativa de los intereses de todos y todas las chilenas y no solamente de aquellos que buscan reproducir el sistema pretendiendo que todo cambia para que todo quede igual.

En este sentido, todo avance hacia el desmantelamiento del sistema binominal resultará positivo, pero la batalla solo terminará cuando sea convocada una Asamblea Constituyente y sea redactada y votada, en plebiscito, una nueva constitución que refleje fielmente el sentir de la nación.

Por último, en esta misma línea de acción, que sin duda resulta ser la más importante de todas, cuando se entiende la relevancia de poder legislar en el sentido de los cambios que son necesarios, se hace urgente terminar con cualquier prohibición o impedimento para ser candidato, basada en consideraciones de clase o económicas.

Resulta inaceptable, en este sentido, que aun permanezcan las prohibiciones para ser candidatos, a los dirigentes sindicales o de base, como resulta patético ver, cada vez que hay elecciones, que quienes podrían representar a nuestro pueblo, no cuentan con los medios para competir con las campañas millonarias que se toman las calles y las casas, regalando cosas para comprar los votos y las conciencias de los que menos tienen y que por lo mismo, son los más vulnerables a este tipo de acciones.

Esto implica asegurar las mismas posibilidades de ser elegidos a todos y todas, terminando con las discriminaciones odiosas que recuerdan la ley maldita y diseñando formulas para financiar, desde el estado, el desarrollo de la actividad política, con absoluta transparencia, levantando el secreto bancario y terminando de una vez con el secuestro del Congreso Nacional, por parte de los dueños del poder económico y de los partidarios del sistema.

3 thoughts on “La Corrupción, parte fundamental del Modelo Chileno

  1. Hola compañero, lo felicito por su nueva pagina web, esta excelente, una muy buena contribución al pensamiento crítico y revolucionario.
    Además de felicitarlo por su web, le escribo el siguiente posteo con el objeto de solicitarle, si es posible, poner en su lista de enlaces a nuestro nuevo blog
    http://jotapenalolen.blogspot.com

    Esperando que le vaya muy bien, y sigamos adelante con todas las fuerzas de la historia, luchando por la liberación de nuestro pueblo del yugo burgues e imperial, se despide atentamente
    Felipe Enero
    MILITANTE DE LAS JJCC PEÑALOLÉN

  2. Gracias compañero por sus palabras de aliento y fraternidad. Sepa Ud que puede contar conmigo siempre que me sea posible y de por hecho que la pagina de la jota de peñalolen estará en un futuro cercano como enlace en la mía.
    Daniel

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