Los desafíos de la izquierda en Medio Oriente Contemporáneo

No resulta fácil escribir acerca de la situación actual, el desarrollo y los desafíos de la izquierda en Oriente Medio. Sobretodo, si consideramos que aún en dicha sociedad, las religiones siguen siendo el mínimo común denominador del pensamiento contemporáneo, lo que representa una verdadera traba al desarrollo y a la consolidación del pensamiento de izquierda y, por ende también, de las agrupaciones que dicen guiarse por él.

Lo anterior, porque el pensamiento de izquierda ha estado, desde sus orígenes, indisolublemente ligado a la superación del pensamiento teológico como eje articulador de las sociedades y al reemplazo, en definitiva, de una concepción teocéntrica del mundo, por una centrada en el ser humano, en su desarrollo, en el progreso y en la búsqueda del bien común.

Estos elementos, centrales en el pensamiento de izquierda, derivan de una visión inclusiva, tolerante y respetuosa de la diversidad, al interior de la sociedad, visión que, en términos generales, no es compartida por las religiones conocidas, que normalmente aceptan su verdad como única y excluyente.

En todo caso, prevengo a quienes leen estas líneas que no intento parafrasear, ni repetir, de manera mecánica y simplista a manera de tesis, aquella vieja máxima que identifica a la religión con el opio de los pueblos. Tampoco intento plantear que ésta debe desaparecer de la vida de los mismos para poder desarrollar el pensamiento de izquierda en las sociedades en general y en las del Oriente Medio en particular, como lo plantea la burda reducción, que de dicha reflexión han hecho los defensores de algunos privilegios que encuentran sustento y legitimidad en algunos párrafos de determinados libros sagrados y que pretenden demonizar a la izquierda por su supuesta negación de lo divino.

Sin embargo, no podemos desmentir que la sobredimensionada presencia de la religión en dichas sociedades resulta relevante a la hora de definir si las respuestas, siempre cambiantes, a los siempre renovados desafíos y a los conflictos perennes de las sociedades, debemos buscarlas en la razón y en su capacidad infinita de creativa transformación del entorno y de las relaciones sociales para la búsqueda de una más eficiente y eficaz satisfacción de las necesidades de los seres humanos y de un mundo más justo para todos y todas; o si, en su defecto, las seguiremos buscando en algunos textos supuestamente sagrados que, se supone, deben dar respuesta exacta y suficiente a todos los desafíos pasados, presentes y futuros de los pueblos, de las civilizaciones y de las culturas, pasadas y por venir.

El problema principal es, en este contexto, que esta sobredimensionada presencia de la religión en el imaginario colectivo de Medio Oriente, que se expresa tanto en la casi inexistente separación entre el estado y la iglesia como en la supremacía de los sistemas de dominación tradicionales por sobre los de carácter burocrático, e incluso, por sobre la dominación carismática que, en la mayoría de los casos, a poco de surgir, deviene en tradicional, no solo está presente en aquellos que no se plantean, siquiera, la necesidad de superar el actual estado de cosas.

El problema, como digo, es que también se encuentra tallada de manera indeleble, como parte esencial de su identidad, en aquellos individuos y grupos que dicen perseguir la transformación radical de la sociedad y que se dicen ser o se hacen llamar, de izquierda.

Es esa contradicción, la que en no pocas oportunidades, impide a estos grupos y personas avanzar hacia posiciones más audaces, justas y racionales, lo que las ha llevado a inhibirse de dar algunas discusiones y de adoptar posiciones más rupturistas con lo establecido, en muchos temas políticos, en algunos aspectos de la moral publica y en casi la totalidad de los temas valóricos de la sociedad en la que se encuentran insertos. Esto, se ha hecho en el nombre de un respeto mal entendido, que las mismas organizaciones de izquierda tienen o desean mostrar, hacia las religiones.

Ahora bien, junto al tema de la predominancia del pensamiento religioso, existe otro problema que dificulta abordar el tema de la izquierda en Oriente Medio. Se trata de la confusión que reina, en todo el mundo, acerca de lo que hoy significa ser de izquierda.

El Medio Oriente como el resto del mundo sufrió los embates de la crisis que esta forma de pensar, de interpretar y de transformar la realidad vivió a partir del fracaso de la experiencia soviética y del impacto que éste fracaso produjo en aquellos que, incapaces de hacerse la autocrítica por la forma en cómo guiaron la construcción de la alternativa a la que muchos veneraron ciegamente por años, prefirieron deslindar responsabilidades en las falencias teóricas sin reparar en los errores de sus aplicaciones prácticas, arrastrando a muchos de sus seguidores hacia la renuncia ideológica o, en su defecto, hacia una sensación de derrota de la que muchos aun no se recuperan.

Los grandes responsables de dicho proceso, prefirieron plantearle al mundo que la historia había superado a la teoría, como si alguna vez la teoría del pensamiento de izquierda hubiera tenido la pretensión de convertirse en un libro sagrado más, de esos que, sin importar el tiempo, deben dar respuesta iluminada a los nuevos problemas que la realidad representa para los procesos de cambio social, cuando quienes dirigen dichos procesos olvidan, la principal enseñanza de la dialéctica que advierte que lo único permanente, es el cambio.

En este contexto, resulta imprescindible plantear lo que significa ser de izquierda para quien escribe este texto, con el objeto de no ingresar en una discusión que no puede aún darse por resuelta, pero que a pesar de ello, al menos ha logrado generar algunos consensos básicos.

En este sentido, asumiré que ser de izquierda es estar convencido y consciente de la necesidad de superación del capitalismo como forma de organización social, con la consiguiente transformación, tanto de las relaciones sociales que de esta forma de organización emanan, como de las superestructuras jurídicas que las legitiman y que en este caso son tanto de carácter religioso como jurídico.

Esto, a su vez, debiera desencadenar, necesariamente, en la superación o en la transformación significativa de las superestructuras políticas que son la representación formal de dicha forma de organización y dominación y que en este caso específico, están representadas tanto por los distintos estados nacionales, supuestamente democráticos, de la región, como por algunas monarquías más o menos absolutas, dependiendo del país del que se trate.

Ambas formas de representación del modo de producción, son en el caso de Medio Oriente, las que aseguran, mediante las leyes que imponen a la sociedad, la desigual repartición de los beneficios del modo de producción capitalista, entre la clase dominante y el resto de la población.

Desde esta perspectiva, el solo intento de plantear los desafíos de la izquierda en Oriente Medio, representa un problema mayor puesto que la cultura organizacional, los procesos de discusión y de toma de decisiones así como los procesos institucionales de las agrupaciones y partidos de izquierda, en medio oriente, no han logrado emanciparse del todo de los valores y

Esto les ha impedido, de la misma manera, definir fronteras culturales, al interior de sus sociedades, que le den especificidad al “ser de izquierda” en la región, contentándose en muchas oportunidades, solo con presentarse, ante la sociedad, como la visión más racional dentro del marco establecido por las formas de pensar y de resolver los conflictos, aún hegemónicas, en el seno de Oriente Medio.

Resulta paradójico, por lo mismo, asistir al desarrollo de organizaciones que, en términos de su vida interna, no sean significativamente distintas de aquellas que representan a las clases dominantes del modo de producción vigente y que por lo mismo, se muevan y se vinculen con la sociedad mediante los mismos cánones culturales y de comportamiento que caracterizan a las organizaciones partidarias del mundo que pretenden superar.

Tampoco resulta raro, encontrar en Medio Oriente, como en muchas partes del mundo, una izquierda organizada a partir de la división política administrativa de los estados nacionales surgidos como consecuencia del reparto que las potencias capitalistas hicieron del mundo árabe durante las guerras mundiales del siglo XX y tremendamente fragmentada, lo que ha devenido en la existencia de tantas agrupaciones de izquierda como caudillos existan al interior de la sub cultura que dicho pensamiento representa en dichas sociedades, debido a la incapacidad estructural que poseen las culturas basadas en sistemas de dominación tradicional, de superponer el intelectual colectivo a los caudillos y a los líderes rutinizados, que como los dioses y los profetas, solo son confrontados y criticados cuando la organización se encuentra en la obligación de buscar un reemplazante debido a la muerte o al asesinato del mismo.

Ahora bien, en la actualidad existe una conciencia emergente, aunque incipiente, acerca de la necesidad de avanzar en la superación de estas debilidades estructurales de la izquierda en Medio Oriente.

Quizá la mayor prueba de ello sea el Encuentro Regional de Partidos Comunistas de Medio Oriente realizado en enero del presente año en Atenas, y que logró unificar en una posición claramente contraria a la intervención norteamericana que se viene desarrollando en la zona con la excusa de la guerra contra el terrorismo, a todas las agrupaciones que se reunieron en dicha oportunidad.

De la misma manera, aunaron posiciones en contra del terrorismo de estado permanente y sistemático de Israel en los territorios árabes y palestinos ocupados desde 1967 y de la actitud expansionista e imperial que el estado Sionista mantiene en la zona gracias al apoyo incondicional y a la impunidad que Estados Unidos le brinda, con respecto al derecho Internacional, en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Además, han logrado acordar una especie de programa y un conjunto de demandas básicas comunes a todas las agrupaciones participantes, lo que constituye un avance fundamental aunque insuficiente para lo que Medio Oriente necesita de la izquierda, en estos días.

En todo caso, independientemente de lo que falta por hacer, resulta sorprendente y tremendamente positivo el que, en estas cuestiones, se hayan puesto de acuerdo representantes de la Tribuna Democrática Progresista de Bahrein, de AKEL (de Chipre), del Partido Tudeh (de Irán) y de los partidos comunistas de Grecia, Jordania, El Líbano, Sudán, Siria, Turkía y el Partido del Pueblo Palestino, que corresponde al Partido Comunista.

Mención aparte merece la participación comprometida y fraterna del Partido Comunista de Israel como una señal más de lo acertado y de lo moralmente superior que resulta la posición de la izquierda en la región, que en temas sensibles han logrado ponerse de acuerdo, sorteando con éxito las diferencias nacionales que podrían separarlos.

 

A pesar de ello, la izquierda en Medio Oriente mantiene una deuda innegociable, con ella misma, a la hora de definir sus posiciones para los conflictos y temas más importantes y urgentes de la región. Esta tiene que ver, sin duda, con la necesidad de superar el marco teórico o paradigma que el contexto le impone a la hora de instalar en la sociedad, sus propuestas.

De hecho, seguir planteándose como las posiciones más racionales dentro del paradigma capitalista, en su versión medio oriental, con un sistema casi feudal de dominación al servicios de los intereses de las potencias capitalistas actuales, constituye un error que pueden determinar la permanencia de la izquierda de Oriente Medio, en la marginalidad social en la que se encuentra, por varias décadas más.

Esto, además de importante, constituye un desafío urgente pues el agotamiento del modo de producción actual y de sus sistemas de dominación asociados resulta evidente, lo que viene fraguando una crisis institucional cuyas consecuencias son difíciles de anticipar.

En todo caso, también es claro que de no mediar un cambio radical en la forma en cómo la izquierda se relaciona con la sociedad toda, que le permita salir de la marginalidad en la que se encuentra y presentarse como una alternativa fuerte y viable, capaz de capitalizar el descontento social y reorientarlo hacia la necesidad de superar la sociedad teocrática, se seguirán fortaleciendo los fundamentalismos religiosos más radicales, de las tres religiones más importantes en la región, con la consiguiente involución en lo que al avance de la visión racional del mundo, y de sus formas de interpretar e intentar transformar su realidad, se refiere.

Ejemplos de este fenómeno hay varios en el último tiempo y entre ellos destacan el fortalecimiento de las posiciones fundamentalistas en la sociedad palestina, libanesa, israelí, iraquí, iraní, etc, sumado al fundamentalismo bárbaro que viene del occidente cristiano, bajo la forma de la lucha contra el terrorismo.

Ahora bien. Para llevar a cabo esta verdadera revolución que se hace indispensable en la estructura de pensamiento de la sociedad de Oriente Medio, el pensamiento de izquierda tiene, como primer desafío, el dejar de ser un refugio de las elites intelectuales del la región.

Para ello resulta fundamental asumir como vía complementaria a la tan manoseada “conciencia de vanguardia” que dichas elites poseen, una adecuada inserción en las masas para desarrollar con ellas, desde su interior y no desde los medios de comunicación extranjeros, un movimiento social que convierta a dicha vanguardia en un verdadero liderazgo de masas puesto al servicio de la transformación radical de la sociedad y del imaginario colectivo de Oriente Medio, ya que es por todos sabido que una vanguardia sin seguidores, definitivamente, nada tiene de vanguardia.

Por lo tanto, el debate de las ideas, en todos los espacios sociales, deberá darse mediante la búsqueda de pequeños triunfos que impliquen la instalación, en la base, de los valores que la izquierda sueña para la nueva sociedad que debe nacer, sin olvidar que estos valores deben ir de la mano de un mejoramiento de la calidad de vida de las masas, ya sea en sus demandas materiales como inmateriales, sumado a un incremento sistemático y permanente de las libertades sociales e individuales.

Promover la organización, la unidad y la lucha de masas no puede seguir siendo solamente una frase cliché dentro de las organizaciones de izquierda del mundo árabe y sus lugares de trabajo no pueden seguir siendo exclusivamente los escritorios de los círculos intelectuales de cada país.

Se hace imprescindible entonces desarrollar acciones para iniciar una reflexión en el seno de la sociedad acerca de los cambios culturales que Oriente Medio debe enfrentar y para ello, tanto las organizaciones de izquierda, como sus lideres y militantes deberán reflejar en sus propias vidas y en sus relaciones con su entorno, aquellos valores que deseamos hacer surgir como mínimo común denominador del pensamiento contemporáneo en la región.

Como correlato a esto, resulta imprescindible que valores como la democracia participativa, la tolerancia, la fraternidad, la predominancia del intelectual colectivo por sobre el culto a la personalidad y los liderazgos individuales, la igualdad de género y la inclusión de la mujer en las organizaciones de izquierda, conviva con una revolución metodológica a nivel de las organizaciones, en cuanto a las formas de discutir, comunicarse y tomar decisiones, de manera tal que ellas puedan predicar con el ejemplo lo que Oriente Medio debe llegar a ser, de la mano de la izquierda.

En cuanto al cambio de paradigma que se hace necesario a la hora de elaborar un programa concreto o definir posiciones frente a determinados temas, deseo referirme a un solo ejemplo que es quizá el más importante y urgente de la región, sin ser el único, puesto que intentar abordar todos los conflictos y sus posible soluciones demandaría un trabajo y un texto mucho mayor que el presente. Me refiero a la Cuestión de Palestina.

Frente a este tema, el Encuentro Regional antes mencionado es claro y plantea una adscripción total al derecho internacional, suscribiendo la tesis basada en la existencia de dos pueblos y la consiguiente necesidad de la existencia de dos estados nacionales.

Esta propuesta, si bien es políticamente correcta y va incluso más allá que las demandas actuales del liderazgo palestino, se enmarca dentro de los cánones de resolución de los conflictos que la superestructura jurídica del capitalismo, en su actual fase de globalización neoliberal, propone y pone al movimiento ante una nueva lucha, a dos bandas, pero de similar carácter, una vez materializada dicha propuesta. De hecho resulta paradójico que la izquierda se encuentre promoviendo la conformación de dos estados nacionales justo cuando el estado nacional como expresión de la dominación de clase en el mundo contemporáneo comienza rápidamente a ser desplazado por estructuras regionales y mundiales de dominación.

Desde mi perspectiva, esto obliga a la izquierda a anticiparse a las tendencias explícitas, proponiendo a ambas sociedades un camino a seguir que sea significativamente distinto al que propone o podrían proponer las clases dominantes de ambas naciones. Sobretodo en este momento en que las clases dominantes han caído temporalmente en su propia trampa, al asociar su proyecto nacional histórico a las posturas más conservadoras de ambas sociedades, debido al fracaso que su política ha significado para las distintas propuestas de reparto que se vienen proponiendo en las últimas décadas, las que se han evidenciado como absolutamente inviables ante la negativa rotunda, precisamente, de parte de los fundamentalistas religiosos de ambos lados.

Esta negativa a aceptar el derecho del oponente como un derecho válido resulta muy propia de las visiones teológicas de mundo, que suelen ser, normalmente, de un franco y marcado carácter excluyente. Por lo mismo, el derecho de os otros, es siempre incompatible, con los proyectos nacional religiosos planteados, de una parte por el segmento mas conservador de la sociedad israelí, que aspira a la conformación de un estado confesional, exclusivamente para aquellos que profesan la religión judía, desde el Nilo hasta el Eúfrates y de la otra, por grupos como Hammas y la Yihad que plantean el establecimiento de un Estado de carácter islámico y que se han manifestado por aceptar las fronteras emanadas de guerra de 1967, solo como un primer paso hacia lo que ellos llaman la liberación total de Palestina.

En esto quisiera instalar una analogía entre la política de dominación y la tecnología afirmando que al igual que en el desarrollo tecnológico, cuando determinada tecnología se pone al alance de las mayorías, es precisamente porque la clase dominante posee tecnología mucho mejor ya en uso, lo que le permite siempre ir adelante en cuanto a las capacidades de gestión y control social de aquellos que son partidarios de los cambios radicales.

De la misma manera, cuando la teoría de los dos pueblos – dos estados comienza a convertirse en una posibilidad real de solución al conflicto, debido al consenso que ésta es capaz de generar en las clases dominantes de ambas naciones, lo que determina que comiencen, incluso, a actuar como aliados en contra de sus adversarios internos, es porque el Estado Nacional, como superestructura política que expresa determinada forma de dominación de clase ya no juega ningún rol en el aseguramiento de la desigual distribución de las riquezas generadas por el modo de producción y, por tanto, su nacimiento no reviste ningún peligro para la clase dominante que ya cuenta con otras estructuras para asegurar su dominación.

Por lo mismo, se hace necesario que la izquierda vaya incluso más allá de dicha propuesta, que ya esta aprobada por las clases dominantes como un caramelo para calmar a los pueblos e impedir que estos vayan a volcarse hacia una solución que efectivamente ponga en peligro su dominación de clase.

En este sentido me parece que la propuesta del Estado Binacional, que ha comenzado a circular cada vez con más fuerza entre movimientos y agrupaciones de ambas sociedades, parece mucho más cercana a lo que podría ser una propuesta radicalmente de izquierda para la región, por todo el contenido de laicidad, de tolerancia, de democracia y de inclusión social y cultural que la propuesta conlleva, con una clara superposición del orden racional por sobre el pensamiento religioso que se caracteriza por ser excluyente de todo aquello que no esta dentro de su propia religión.

De la misma manera la propuesta del estado Binacional parece ser la única capaz de desplazar el eje del conflicto desde la disputa entre los pueblos hacia la disputa entre las clases, puesto que nada asegura que el surgimiento de dos estados nacionales permita la superación de las desigualdades sociales y de la pobreza en la que están inmersos las capas populares en ambas sociedades y que debido al conflicto supuestamente de carácter nacional y a la violencia cotidiana en la que éste nos ha sumergido, no es noticia para nadie y muchas veces se asocia con el conflicto y no con el modo de producción capitalista que es a nivel global, el gran responsable de que el mundo se haya convertido en un mundo dicotómico en el cual conviven, casi sin toparse, el derroche y la escasez, la salud y la enfermedad, el ocio y la superexplotación, la ignorancia y el desarrollo tecnológico sin igual.

Por último, la propuesta de un estado binacional en donde se respetaran los derechos humanos de todos y todas, en donde se practicara la igualdad de género, en donde se tratara a la mujer como un igual en cuento a derechos y deberes se refiere, pondría en jaque a todos los sistemas de dominación existentes en la región, por cuanto se instalaría como un referente obligado a la hora de analizar la situación real de los sistemas políticos existentes y del respeto que ellos profesan a los derechos humanos y se constituiría, a poco andar, en un Estado Modelo, de democracia, tolerancia y respeto a la diversidad, instalándose como un faro capaz de iluminar a un mundo que hoy por hoy, deja mucho que desear en cuanto a las posibilidades de desarrollo humano que ofrecen a sus habitantes.

3 thoughts on “Los desafíos de la izquierda en Medio Oriente Contemporáneo

  1. Daniel: a mi modo de ver, las paradojas por ti planteadas en el paper de hoy, dan cuenta de la realidad dramática que viven aquellos pueblos y sociedades en donde la religión es el eje central y el soporte de la vida diaria; esto dice relación con los fundamentalismos y polarizaciones de que son objeto. Cualquier solución política, deberá, sin duda, tomar el tema de la religión e incorporarlo en su proyecto país; y esto vale tanto para judíos y/o palestinos; en caso contrario, el camino sièmpres estará cuesta arriba. No es menor la temática relacionada con la fé y las religiones que la encauzan, entendiendo, eso sí, que Palestina , además de adolecer de espacio geográfico, continuará sufriendo las inequidades por parte de la ONU, EEUU e Israel que ven como “un peligro” su existencia como estado. Dadas así las cosas, concuerdo en que todo el medio oriente no podrá avanzar, tal como alguno pueda tener su propio concepto de democracia, al ritmo en que crece occidente, respetando equiparidad de género, redistribución equitativa del PIB, derecho a educación, salud, hogar, etc, si sus propios líderes<depongan posisicones<teológicas y centrarse en el hombre como fin y medio de la búsqueda de la felicidad. Finalmente, entiendo que la fé no se impone,pero tampoco se le puede prohiir su existencia. A <los creyentes, esa columna vertebral nos ayuda a sobrellevar<las condiciones de vida que llevamos, y para más del 75%, en conddicones infrahumanas. Un abrazo

  2. Daniel:
    No te escribo para comentar sobre esto en particular, sino que porque estuve en la charla que diste en la UAI junto al señor Chahuán y este es el único medio que me quedó para expresarte mi opinión.
    Yo soy de los que creen que si se sigue intentando repartir Israel (o para tí, Palestina) entre unos y otros, no hay forma de que queden todos felices. Por lo tanto, yo sueño con que haya paz en un estado donde palestinos y judíos podamos convivir igualitariamente, tal como dijo el señor Chahuán. Yo me considero judía y sionista a la vez, pero sionista en el sentido de que los judíos pertenecemos a esa tierra, y no por eso estar en contra de compartirla de igual a igual con quien sea. Es decir, por si no fui clara, Eretz Israel es “mi tierra prometida” (aunque te de risa), pero que sea mía no excluye que sea tuya, ni tampoco opino que sea más mía que tuya.
    Dijiste en la charla q eres ateo, lo cual lo respeto, pero yo soy muy creyente del judaísmo y debo decirte que me molestó profundamente la forma burlesca en la que te referiste a mis creencias. Supongo que mi molestia no te importa en lo absoluto. Es más, yo entiendo que para una persona atea las religiones puedan llegar a parecer algo muy chistoso, pero pienso que si la intención de la charla es buscar paz y apoyo para los palestinos, debieras intentar ser más respetuoso al hablar de algo tan delicado como la fe ajena. Ojalá me hagas caso y lo digo porque estás representando a tu pueblo, y créeme que luego de escucharte hablar de esa manera, todas mis buenas intenciones para con los palestinos se transforman en rabia. Mientras haya gente hablando como tú, nunca vamos a solucionar nada. Tampoco se saca nada con decir quién llegó a esa tierra primero o quién tiene mejores motivos para estar ahí. Obviamente cada uno tiene su verdad sobre eso y ni tú vas a cambiar mi opinión ni yo la tuya.
    Eso, ojalá tus intenciones sean de paz y no de echar a los judíos de Israel, pues a pesar de que dices tener amistades judías sonabas muy intolerante e irrespetuoso. Probablemente vas a pensar que los judíos que piensan como yo somos pocos, pero no es así. Y te lo dice alguien que además de ser judía y sionista, perdió a un hermano en un atentado de Hamas, el 1° de Marzo del 2001.
    Ese dato para que veas que a pesar de todo estoy conciente de que los terroristas no son representativos de todos los palestinos, al igual que Igal Amir, asesino de Rabin, no representa ni a los judíos en general, ni a los religiosos ni los reformistas.
    Ojalá tengas un minuto para responderme algo a mi mail, me interesa mucho saber si tienes algo que decirme en lo que podamos estar de acuerdo.

  3. Sharonit:
    Lamento de verdad si te ofendi con mis comentarios acerca de la utilización que los fundamentalismos religiosos hacen de las religiones. Debes saber que si eres, de verdad, partidaria de un estado binacional, estamos del mismo lado. Pero si tuis benas intenciones “para con los palestinos” como tu dices, se transformaron en rabia por ms palabras imagínate en que se pueden haber transformado mis benas intenciones despues de 60 años de escuchar hablar de paz mientras nos siguen matando y troturando en nombre de tu dios.

    Deseo aclararte que no comparto tu visión acerca del sionismo pues éste no afirma que los judíos sean parte de esa tierra. El sionismo, como movimiento político, afirma que la tierra de Palestina le pertenece, única y exclusivamente a los judíos y en eso trata de involucrar, incluso, a aquellos que, siendo judíos, no aceptan ni reconocen al estado de Israel por considerarlo un ídolo falso.

    Creo que es del todo inconsecuente decir buscar la paz y ser sionista pues el sionismo nace afirmando su existencia sobre la negación de cristianos y musulmanes de origen palestino. Debes saber que en Israel, cristianos y musulmanes son ciudadanos de segunda categoría, que son discriminados en numerosas actividades y facetas de la vida diaria y que el sionismo no respeta los derechos de las personas ni los derechos humanos. Mucho menos en los territorios ocupados, hoy llamados por el sionismo judea-samaria y gaza.

    Recordarás que el sionismo, durante años, fue homolagado al apharteid sudafricano por naciones unidas y eso no es propaganda es un hecho concreto y objetivo pues compartió, como ideología, la triste marca de ser parte de la trilogía más condenada en el mndo por violaciones a los derechos humanos junto al apharteid y al Chile de pinochet..

    Sobre las religiones, debo decirte que las respeto mientras se muevan en al ámbito de la fé y de la vida de las personas y los grupos. Pero las tradiciones deben respetarse mientras sean respetables y mientras los judíos que además se sientan o digan sionistas sigan avalando la política sistemática de exterminio fisico y político del pueblo palestino; y mientras sigan utilizando las metáforas de los libros sagrados para legitimar el robo, la ocupación, el asesinato y las violaciones de todos y cada uno de los derechos humanos reconocidos universalmente como tales, creeme que de nada servirá tratar de defender una creencia que posee tal inoherencia en sus planteamientos.

    Predicar matando o legitimando las matanzas y las violaciones a los derechos humanos es lo que desprestigia a quienes se dicen judíos-sionistas, como tú, y en eso déjame decirte que conozco muchos que saben hacer la diferencia y no caen en la trampa del sionismo, ni siquiera por el temos a ser tildados de traidores entre su colectividad, pus los valores unversales son mas importantes para ellos que una colectividad que afirma su existencia en la negación de los otros.

    Ahora bien: Yo de verdad espero que aprendamos a mirar a los otros como iguales porque si es a traves del sionismo como pretendes ensalzar tu religión, déjame decirte que has equivocado el camino. El sionismo es demasiado nuevo y demasiado dañino y los palestinos podemos dar fe de aquello.

    Termino diciendote que las palabras no matan, las acciones si. Mis palabras te pueden pàracer duras, pero hace mucho que el doble discurso de mostrarse partidario o partidaria de la paz mientras se sigue legitimando la ocupación y el exterminio me agotó y me superó y la hipocresía no me parece respetable. No se debe confundir la tolerancia con la indiferencia porque cuando la tolerancia se convierte en dogma se puede terminar incluso tolerando al asesino, al ladron, al mentiroso y al torturador, todos los cuales siempre dicen tener su verdad.

    Con mucho respeto, pero sin un gramo de debilidad ni tolerancia hacia quien no tolera ni respeta a los demás e israel y el sionismo no respetan a nadie.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *