Daniel Jadue: “Nos veníamos ganando la reelección desde mucho antes” de la farmacia

El alcalde PC de Recoleta remarca que la idea de inaugurar una farmacia popular, iniciativa que lo ha tenido en el tapete desde hace varias semanas, nació en la campaña. Asegura que cuando asumió el municipio éste se encontraba “quebrado” y uno de sus orgullos es haber aumentado la matrícula de los colegios municipales en 70%. “Me comprometí a estar al menos dos períodos en Recoleta y después el PC y la comunidad decidirán cuál será la misión que me encomendarán”, dice

Es viernes por la tarde y Daniel Jadue (PC, 48 años) tiene su agenda de audiencias copada. Termina una reunión y se introduce en otra rápidamente, siguiendo una rutina que se repite toda la semana. Se sienta un rato en su amplia oficina, en el sexto piso de la municipalidad, desde donde se obtiene una vista privilegiada de la comuna, y se queja de que le duele un tobillo. “Debe ser a causa del trote de esta mañana”, comenta.

Todos los días, a las 5:30, el alcalde de Recoleta trota religiosamente durante una hora y media, lo que le permite estar en forma y, lo más importante, desconectarse.

Hace algunos años practicaba deportes, dirigió un grupo folclórico y andaba en moto. “No fui motoquero, pero sí usé este vehículo durante un extenso periodo, porque en una ciudad tan mal planificada es un muy buen instrumento de desplazamiento”. Ahora le queda poco tiempo para realizar actividades extraprogramáticas. Sólo hace, cuando se lo solicitan, una vocería en la comunidad palestina.

Este arquitecto y sociólogo de la Universidad de Chile, nieto de inmigrantes palestinos, soltero y padre de una adolescente de 15 años, ha acaparado las portadas de diarios y revistas en las últimas semanas a causa de la farmacia popular Ricardo Silva Soto (estudiante de química y farmacia asesinado por la CNI) que inauguró a mediados de octubre a un costado del edificio consistorial.

UNA DEMANDA

¿Cuándo se le ocurrió la idea de lanzar la farmacia?

La idea nació en la campaña y no surgió como propuesta sino como demanda. La empezamos a evaluar, analizamos todas las formas posibles que habían y nos dimos cuenta que era una muy buena forma de conseguir los objetivos, además de retomar una serie de procesos que a partir de hoy están en curso.

Fija la vista y se explaya acerca de lo acaecido luego de su puesta en marcha:

“A partir de la farmacia popular han ocurrido cosas tan simpáticas como tener a la derecha chilena sobreideologizada desde el neoliberalismo pidiendo que el Estado intervenga el mercado. Ellos han salido a pedir que la Central Nacional de Abastecimiento (Cenabast) compre y venda para todos los medicamentos para poder bajar los precios; en bancarrota ideológica, destruida, sale a pedir lo que no nunca ha querido: que el Estado intervenga el mercado”, remarca.

Y añade que actualmente “hay mucha gente corriendo para armar leyes, reglamentos nuevos para fortalecer instituciones como la Cenabast. Tenemos al Instituto de Salud Pública (ISP) queriendo profundizar en sus reglamentos y al país completo discutiendo la salud. Y tenemos a la salud escalando al segundo tema de importancia a nivel nacional después de la seguridad. Entonces, se han detonado un conjunto de procesos”.

¿Esta farmacia popular será un trampolín a su reelección?

Nos veníamos ganando la reelección desde mucho antes. Si nuestros 19 colegios municipales aumentaron, en tres años, en 70% su matrícula es porque la comunidad de Recoleta ha vuelto a confiar en la municipalidad para educar a sus hijos. A esta altura del año tenemos varios planteles con la matrícula al tope, con listas de espera. Esto es, quizás, el mayor logro después que nos entregaron a los colegios a medio morir saltando. El Liceo Valentín Letelier, por ejemplo, tenía 138 alumnos (cuando asumieron).

Detalla algunos de los logros que le asegurarían un segundo período como alcalde: El programa de escuela abierta, donde los colegios permanecen abiertos hasta las diez de la noche, sábados y domingos, para realizar actividades recreativas y culturales; y el financiamiento del curso de conducción de todos los estudiantes que egresan de cuarto medio.

“Acá hay una administración local abocada a la innovación en política pública”, señala.

“UN MUNICIPIO QUEBRADO”

¿Cómo estaba el municipio después de las administraciones UDI?

Encontramos un municipio quebrado, con un déficit estructural de más de cuatro mil millones de pesos. La comuna estaba abandonada. Doce años sin pavimentación, sólo con una mano de gato en las arterias principales; 12 años donde hubo una política sistemática de destrucción del aparato público tanto de salud como educación.

Pone de relieve que “se cerraron colegios, consultorios. Durante 12 años se hizo de los espacios públicos negocios privados (…) hubo permisos, patentes falsas, casinos de juegos ilegales”. Recoleta era una comuna “signada por la corrupción, con una muy baja, casi nula participación”.

Al respecto, cuenta una anécdota que lo impactó: “Cuando asumí el jueves 6 de diciembre de 2012 me presentaron la tabla del próximo concejo municipal y el primer tema era la aprobación del Plan de Desarrollo Comunal. Yo había hecho más de un centenar de pladecos y pregunté entonces cómo se había hecho, quién lo había elaborado, cuándo se había licitado, si hubo participación de la comunidad. Como las respuestas fueron negativas, pedí que lo sacaran de la agenda”.

“Todo lo que se hacía en la comuna -añade- tenía estándar de pobre. Recoleta registraba los mayores índices de victimización en el país. Hoy día estamos muy por debajo de las 20 comunas que ostentan los mayores niveles. No había una política de vivienda; no se había entregado ni un solo subsidio habitacional; actualmente hemos otorgado más de dos mil subsidios”.

Y manifiesta que no se realizaba “ningún trabajo con los inmigrantes, con los pueblos originarios y el fútbol era lo único que se sabía era de deporte. Lo peor era que se hablaba del tercer tiempo: la tomatera en los barrios, todas las canchas privatizadas…”.

¿A qué se abocó cuando asumió?

El primer año fue de instalación, planificación. Hicimos el Pladeco con mucha participación, realizamos más de un centenar de talleres con la comunidad, empezamos a reconocer los problemas fundamentales que existían. Nos dedicamos a erradicar la corrupción de manera inmediata, a fortalecer la educación y salud pública. Eliminamos los vehículos de seguridad ciudadana que no servían para nada, porque no tenían atribuciones y gastaban cerca de 500 millones de pesos anuales.

Se empezó “a corregir la política salarial, de horas extras, de utilización de los fondos, buscando la eficiencia y la eficacia. El primer año (de gestión) redujimos una cantidad de gastos innecesarios; se pagaban sueldos a personas que nunca venían a trabajar; tenemos todas las querellas presentadas (…) se inició entonces, el primer año, un proceso de planificación y el segundo se comenzó a ver cambios sumamente radicales como el establecimiento en los colegios del cogobierno estudiantil”.

CAMBIO CULTURAL

A un año de las municipales, ¿qué proyectos le faltan por concretar?

A mí no me gusta esa forma de discutir, porque se enfoca en un concepto medio errado que es el de los proyectos. Aquí no hay proyectos, hay trayectos. Paso a enumerar aquello que no se ve: el fortalecimiento de la educación pública, el desarrollo de la farmacia, la creación de una asociación de farmacias populares que Recoleta espera encabezar; la consolidación como capital intercultural, del deporte. Continuaremos mejorando urbanamente la comuna. Hemos pavimentado más calles que en los últimos 20 años (18.861 m2); hemos arreglado más plazas (23) y clausurado más locales que en las últimas dos décadas.

¿Cuáles son aquellas iniciativas que sí son vistas?

Inauguraremos la biblioteca municipal, cuatro salas cunas; iniciaremos la construcción de dos nuevos consultorios, del Servicio de Atención Primeria de Urgencia (SAPU) de alta resolución en Zapadores. En 2016 se iniciará el alargue de Avenida Perú y se culminará el diseño del Persa Zapadores y partirá la construcción del estacionamiento subterráneo.

Destaca especialmente el “cambio cultural” que se ha producido en esta comuna de 16,2 km2.

“Ha ocurrido un cambio en la participación, en el encuentro de la comunidad. Se ha dado un paso de la subsidiaridad del Estado a la universalidad. Esto es importante, porque nosotros funcionamos con un enfoque de Estado de Derecho. Le damos, por ejemplo, la misma subvención a todas las organizaciones sociales; le otorgamos la beca estudiantil a todos lo que la solicitan; damos acceso universal a la salud; tratamos a los inmigrantes con igualdad de condiciones (hay cerca de 14 mil). Cuando se trata el tema con la óptica de los derechos sociales se empieza a construir un enfoque que se llama de seguridad humana. Ello disminuye la conflictividad social. Por primera vez en la comuna existen más de 50 organizaciones juveniles con personalidad jurídica postulando a fondos municipales.

Recoleta ha sido puesta como ejemplo del fortalecimiento de la educación pública. ¿Cómo ve la comunidad escolar de su comuna la reforma educacional?

En la comuna el apoyo a la reforma es más del 64% y esto es porque se ve lo que hemos hecho. Lo más relevante es que hemos aumentado la matrícula municipal en un 70%. Incluso durante el mes y medio que duró el paro de profesores nosotros subimos (la matrícula en los planteles) a 107 alumnos. Los docentes tienen un contrato de 50-50 las horas lectivas y no lectivas. La escuela pública en Recoleta es el centro por donde pasa todo. Horacio de la Peña, por ejemplo, realiza talleres de tenis en todas las escuelas. Y ello es un tema de innovación potente en política pública.

DEBATE DE GRATUIDAD

¿Cómo ha visto el debate de la gratuidad en educación superior?

Saludo el que la derecha en su bancarrota ideológica empiece a entender que la gratuidad es necesaria. El haberlos llevado a discutir la gratuidad universal me parece un tremendo éxito de este Gobierno y de la Nueva Mayoría. Me molesta la falta de convicción democrática en el sentido de que cada vez que no tienen mayoría en el Parlamento recurren a este candado de la dictadura que es el Tribunal Constitucional; no porque no me guste, sino que por las atribuciones que tiene no discute constitucionalidad sino que debate otras cosas para torcer esta voluntad.

Jadue recuerda a propósito que en la Iglesia Evangélica “hay un personaje que se llama Sambalat que siempre lo critica todo. No tiene ninguna propuesta, pero todos lo que hacen los otros es malo y siempre le van poniendo piedras en el camino para que no puedan avanzar”.

“Hace menos de dos años que la derecha estaba en el Gobierno y en ese momento no hablaban de gratuidad, de reformas a la educación. Ahora piden gratuidad para todos; quieren reventar al Gobierno por la vía de ampliar las exigencias sociales y se turnan del lado de donde nunca han estado; ése es doble estándar”, señala.

Algunos partidos ya se adelantan a las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales. En la CEP surgió Isabel Allende, presidenta del PS, como la política mejor evaluada después de Giorgio Jackson.

La encuesta del señor Matte ya no tiene nada que ofrecerle a la sociedad chilena. Es la radiografía que la derecha quiere ver, por lo tanto para mí no tiene ninguna importancia.

“QUERÍA SER CURA…HASTA QUE VI LA LUZ ROJA”

Daniel Jadue ingresó al PC a los 26 años. Fue candidato a la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile en 1996 y a diputado por los distritos 19 y 10 en 2001 y 2005. Fue también candidato a alcalde de Recoleta en 20014.

A los 14 años usted quería ser cura.

– Sí, hasta que la vi la luz roja.

– ¿Cuál es su relación hoy con la espiritualidad?

– Súper buena. No soy creyente, pero la gracia de los pensadores laicos es que desarrollamos una relación de absoluto respeto para todas las creencias en igualdad de condiciones. Sólo las combatimos cuando éstas se ponen al servicio de cosas que no son nobles, cuando pretenden ser impuestas con órdenes del aparato del Estado a los que no creen. En Recoleta he generado la mejor relación con todas las creencias. De hecho, los evangélicos me premiaron precisamente por la relación que nunca antes habían tenido con la municipalidad.

– ¿Se proyecta con una carrera parlamentaria?

– Es que nosotros no tomamos las decisiones así. No nos proyectamos personalmente, eso lo define el partido. Uno se reconoce como activo de la colectividad y ésta nos pide determinadas tareas. Yo me comprometí a estar al menos dos períodos en Recoleta y después el PC y la comunidad decidirán cuál será la misión que me encomendarán.

Fuente: La Nación