Burgos o la revitalización del anticomunismo

Para la gran mayoría de los miembros de la Nueva Mayoría resulta imprescindible su continuidad, ya que las transformaciones iniciadas en la actual administración superan con creces el lapso de un periodo presidencial y como la derecha lo ha planteado explícitamente, se corre el serio riesgo de involución, si es que la no continuidad del conglomerado de gobierno diera paso a un retorno de la derecha.

Por lo mismo, los comunistas trabajaremos no sólo por la proyección del bloque, sino también por la unidad del mismo y por su ampliación, si fuera necesario, además de buscar el establecimiento de una cada vez más adecuada forma de administrar nuestras diferencias al interior del bloque, dentro de un marco de respeto y valoración de la diferencia como fuente fundamental de riqueza.

En este contexto, las declaraciones hechas por el ex ministro del Interior al principal medio de comunicación de la extrema derecha chilena, no solo aparecen como destempladas, injustas y francamente minoritarias, sino que además muestran de cuerpo entero a un sector de la DC que nunca fue partidario de conformar una alianza amplia para derrotar a la derecha y transformar Chile y que al parecer, solo se subieron al carro de la Nueva Mayoría para no perder la única posibilidad de mantener algunas cuotas de poder para asegurar sus intereses y posiciones personales.

Como si fuera poco, el oportunismo que demuestran con su actuar – y para decirlo en un lenguaje que les sea propio- son buenos para ver la paja en el ojo ajeno sin siquiera mirar la viga que tienen en el propio.

De hecho, acusar al PC de indisciplina por votar distinto a las propuestas del gobierno en cosas no contempladas en el programa y en donde aparece completamente legítimo que las distintas sensibilidades de la Nueva Mayoría puedan expresarse, sin hacer mención a los permanentes “matices” que un sector de la DC ha puesto sobre la mesa para diferenciarse del resto de sus socios y terminar cocinando los proyectos de gobierno entre cuatro paredes, para terminar frenando las transformaciones comprometidas en el programa, habla de una actitud poco democrática que solo respeta las formas cuando se es mayoría.

Parece que dicho sector de la DC olvidó que el millón de votos que perdió ese partido, los perdió durante los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia y no en los tiempos que corren y principalmente, por haberse acostumbrado a algo que los comunistas no sabemos hacer: comprometer cosas que no se está dispuesto a llevar adelante.

Por último, es importante que Burgos aclare a qué se refiere con eso de que el PC no le hace bien al país, pues esa frase, tan poco feliz, contribuye a traer al presente ese anticomunismo atávico que sentó las bases para la Ley Maldita y el Golpe de Estado.  Debe aclarar si lo que propone de manera velada es una nueva Ley Maldita o si sus palabras insinúan que si el PC obtuviera cada vez más apoyo popular, quizá optaría por alinearse de nuevo con los organizadores de un Golpe de Estado, como algunos lo hicieron en el pasado, olvidando que no existen razones que justifiquen un atentado como ese y que los problemas de la democracia se resuelven con mas democracia…¡Nunca con menos!

Así las cosas, un poco de honestidad intelectual hubiera aconsejado al ex ministro abstenerse de ocupar un cargo tan importante en un gobierno que no le gusta y con un programa en el que no cree, salvo que sus verdaderas intenciones hayan sido dar un golpe blanco al gobierno y que sólo su fracaso haya definido su salida.

Afortunadamente, las palabras de Burgos no se condicen con la realidad de las relaciones PC-DC en las bases. En el caso de Recoleta, en donde hemos gobernado juntos esta comuna por ya cuatro años y hemos contado con una lealtad irrestricta de la DC que, a diferencia de lo que algunos han hecho en el nivel central, ha encontrado siempre el lugar adecuado, el tiempo indicado y las formas precisas para plantearnos sus diferencias, sin jamás poner en duda  la unidad y la continuidad de nuestra coalición.

A fin de cuentas, será la ciudadanía y no Burgos la que dirá en las urnas si las Farmacias y las Ópticas Populares, si el Programa de Escuelas Abiertas y el de Salud en tu Barrio y si la diversificación y la masificación del deporte y la cultura le hacen bien al país o no, porque aunque a Burgos le duela estas y otras políticas que hoy son imitadas por la DC en numerosos lugares a lo largo y ancho del territorio nacional, han surgido de un gobierno local comunista y con un programa de gobierno que ha levantado nuestro partido y que ha beneficiado a cientos de miles de compatriotas.

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