Prevención y trabajo comunitario: Municipios de izquierda debaten estrategias para abordar la delincuencia

La seguridad pública es uno de los ejes centrales del discurso de los principales líderes y movimientos de derecha, que por estos días se encuentran en auge en el escenario político tanto en Latinoamérica como en Europa, y que ha captado gran parte de la adherencia que suscitan.

De hecho, el propio gobierno de Sebastián Piñera destacó en noviembre pasado entre sus principales iniciativas los cinco textos que integran el Acuerdo Nacional por la Seguridad Pública, con los que señaló que busca modernizar “la lucha contra la delincuencia y proveer mejores herramientas para el combate del delito”.

Por el contrario, es precisamente esta misma materia la que usualmente se señala como una de las principales falencias de las figuras y referentes de izquierda y centro-izquierda en política, como ha quedado en evidencia durante los recientes cambios de gobierno –con giros hacia la derecha por esta misma causa– en países como Perú, Argentina y Brasil.

Sin embargo, existen algunos personajes de este sector que se encuentran trabajando en torno a la temática de seguridad pública: cambios de enfoque, fomentar los lazos dentro de las comunidades, y generar instancias en las que sus integrantes también se involucren en las soluciones para los problemas que los afectan son parte de las propuestas y experiencias que algunos líderes de izquierda relataron y que compartieron con El Desconcierto. 

Enfoque en la calidad de vida

“Nosotros entendemos como sujeto de seguridad a las personas y no a los bienes. Y en segundo lugar, entendemos que esto se trata de una materia de calidad de vida y protección”, explica Alejandra Romero, encargada del área de Seguridad Ciudadana de la municipalidad de Valparaíso.

La trabajadora social explicó que una de las principales preguntas que se plantearon desde el equipo para enfocar su trabajo es cómo hacer políticas públicas con un instrumento que nació para administrar, pero no para transformar territorios ni fomentar la participación. De este modo, señala que el objetivo es trabajar con estrategias combinadas “para hacernos cargos de la violencia ciudadana y de los conflictos sociales que hay en los territorios a partir del programa de prevención”.

Del mismo modo, señaló que considera que el trabajo junto a las policías es necesario, pero que además se debe complementar con otras estrategias: “Tenemos un programa de prevención con personas que están dispuestos a trabajar en problemáticas que son muy cotidianas en la ciudad, que tienen que ver con el establecimiento de metas: convivencia ciudadana, ruidos molestos, etc. Proponemos disponer ese dispositivo para la construcción de una vida en común diferente”, agregó.

En la misma línea, el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue (PC) aseguró que “para construir ciudades sin miedo es fundamental salirse del lenguaje de la dominación y del marco de movimiento que nos da el neoliberalismo y empezar a hacer la política desde la vida de las personas, hacer participación temprana y vinculante para generar cambios”.

El líder comunal aseguró que la creación de espacios que fortalezcan los vínculos dentro de las comunidades son fundamentales en materia de seguridad, y criticó iniciativas como el proyecto “Aula Segura” impulsado por el gobierno. Por el contrario, además señaló que en la comuna los liceos públicos llevan seis años sin tomas ni paros precisamente siguiendo dicho modelo.

“Nosotros le dimos la posibilidad a todos los alumnos y padres y apoderados, profesores y asistentes de co-construir los proyectos educacionales, de que ellos construyeran los manuales de convivencia y que ellos se preocuparan de que se ejecutaran, que los fiscalizaran, y como resultado, doblamos la matrícula en un contexto en que en Santiago baja todos los años”, agrega.

Jadue además señala que fue en esa misma línea que surgió el proyecto “Universidad Abierta”, luego de que los mismos estudiantes plantearan que “todos quieren que salgamos de las calles, nos dicen que nos alejemos de las drogas, que nos alejemos de la delincuencia”, pero no lograban conseguir espacios en juntas de vecinos o centros de adulto mayor para realizar actividades para este grupo.

El problema del micro y narcotráfico

“La derecha piensa que hay que suprimir el conflicto, que los que conflictúan son malos y que hay que separarlos de la sociedad. Un modelo de ciudad que acepta el conflicto como natural a las relaciones humanas también va a tener un enfoque distinto, más bien preventivo de la seguridad”, asegura Paco Moncayo, ex alcalde de Quito, Ecuador.

En una breve visita por el país el ex militar y militante de Izquierda Democrática señaló que la problemática en torno a la seguridad debería abordarse desde la perspectiva de cómo generar una mejor convivencia más allá de la cantidad de policías que se dispone.

“Los países creen que la seguridad se agota en los policías, en los jueces y en los fiscales, y eso no es cierto. La seguridad es mucho más que eso, y si se pudiese cuantificar, podríamos decir que por lo menos el 70% del esfuerzo debería ir a la prevención”, agregó.

El ex edil puso como ejemplo el microtráfico, que calificó como uno de los problemas más graves que afectan por estos días a Quito, y donde gran parte de su entramado está compuesto por “ninis” (jóvenes de entre 15 y 29 años que no estudian ni trabajan), quienes una vez que son descubiertos caen en prisión.

“Hay una especie de ejército de comerciantes de reserva, porque les meten presos, y otros pobres y otros ‘ninis’ están ahí para ocupar las mismas esquinas de las mismas calles. Entonces hay que entender que con cárcel no se van a solucionar los problemas, y que desde el otro lado debemos apuntar a esta visión de crear más convivencia y crear más barrio”, afirmó.

En la misma línea apunta Eduardo Trasante, concejal de la ciudad argentina de Rosario y perteneciente al movimiento Ciudad Futura, quien relató su experiencia, en que dos de sus hijos de 16 y 17 años fueron asesinados por narcotraficantes o enfrentamientos violentos en las calles en 2016.

Su búsqueda por justicia se extendió luego a una propuesta para la apertura de la Dirección de Empoderamiento y Asistencia, que actualmente se ocupa de acompañar y asistir en forma integral a los familiares de víctimas, y de brindar atención psicológica, profesional y asistencia jurídica. Del mismo modo, cuenta que el movimiento también ha implementado el proyecto de Escuelas Autogestivas.

“Nos dimos cuenta que los pibes estaban librados al azar, y por eso el narcotráfico le ganó el tiempo, la mente, la voluntad, y dijimos ‘no podemos dejar a esos pibes’, especialmente cuando uno ostenta gobernar la ciudad. Entonces las escuelas autogestivas son una gran respuesta para adelantarnos a ese avance tan particular del narcotráfico, y ganarles. No esperar que los pibes vengan, sino salir a buscar los pibes, hablar con ellos, invertir tiempo, pararlos en la esquina”, agrega.

El trabajo de los policías

“En Chile el enfoque que se le da a la seguridad es un enfoque netamente represor, se desarrolla prácticamente una competencia de qué comuna implementa mayores sistemas tecnológicos para combatir la delincuencia y se transforma en una visión de tratar de llegar a un objetivo, que es disminuir una cifra, y estamos descuidando el trabajo comunitario, que es primordial dentro de este enfoque”, señala Alex Barrientos, quien participa dentro del Plan Comunal de Seguridad de la comuna de El Bosque.

Por otra parte, el diputado español por En Común Podem, Marcelo Expósito, recalca la importancia de terminar con las dinámicas desigualitarias. “Una cosa es que tú garantices que no te roben la cartera, o que no hayan golpizas en las valles, pero la otra es que generes una segregación entre sectores desfavorecidos y sectores favorecidos de acuerdo con esa lógica de segregación de la ciudad”, explica.

En la misma línea que Barrientos, el parlamentario aseguró que uno de los aspectos fundamentales que se han planteado en Barcelona es el de “despolicializar” la seguridad comunitaria.

“No puedes sacar la policía de las calles, no puedes dejar a los delincuentes correr por la calle, pero necesitas un modelo de seguridad integral donde la policía tenga su labor central como policía, pero además que se involucre en más cosas y genere confianza con la ciudadanía”, relata.

“Es importante que la policía entienda la dinámica del territorio donde actúa. Eso es despolicializar la seguridad comunitaria, lo que no quiere decir que hay que sacar a la policía de la calle, es apuntar a que la policía no es centro de cualquier programa de seguridad, tiene que haber corresponsabilidad, servicios sociales, las distintas escalas policiales en las distintas ciudades (policía local y nacional, guardia nacional etc)”, agrega.

Finalmente, el español señala que es necesario desarrollar un concepto más integral y complejo que pueda garantizar la seguridad en las calles y en la ciudad, siempre pensando en la finalidad de conculcar los derechos de las personas.

Fuente: ElDesconcierto.cl

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