Las sombras que se deslizan sobre Blumel y Briones

Entrevistado por Tele13 Radio, el ex presidente del partido Evolución Política (Evópoli), Hernán Larraín Matte, insistió en que debe haber cambio en las directivas de colectividades de derecha y añadió la necesidad de un cambio en el gabinete ministerial. Estableció que el Presidente de la República “líder de la coalición (Chile Vamos), tiene que hacer de esto un antes y un después, y espero que al 1 de agosto, o en la Cuenta Pública (que se realizará el 31 de julio) tengamos un nuevo gabinete”.

Poco después, la vocera de La Moneda, Karla Rubilar, sostuvo, hablando a nombre de las y los ministros de Sebastián Piñera, que “somos los primeros en dar un paso al costado si eso contribuye en algo”.

Como un síntoma de los serios problemas del gobierno y cuestionamientos a su gestión, se habla de cambio de gabinete y se le pone fecha: para la Cuenta Pública.

Parecía lógico que después de la debacle al no evitar la aprobación del retiro del 10% de los fondos de pensiones, muchos ojos y dardos apuntaran al gabinete, especialmente al comité político.

Sumado a otros errores como en la entrega de ayudas a cuenta gota a segmentos de la población y la poca influencia en evitar las fragmentaciones en las bancadas parlamentarias. Hay parlamentarios del oficialismo que acusan falta de sensibilidad social y conexión con la gente de parte de integrantes de la administración piñerista.

También hay cuestionamientos respecto a los planes, paquetes e iniciativas de La Moneda y los ministros para enfrentar la crisis social y económica, expresados en líderes del sector como Joaquín Lavín y Manuel José Ossandón que, en efecto, les provocan ruido e incomodidad a los miembros del gabinete.

De todo eso, hasta ahora los costos principales parecen pagarlo dos ministros. Ambos, no gratuitamente, del partido Evolución Política (Evópoli). A cargo de dos carteras estratégicas. Gonzalo Blumel en Interior, e Ignacio Briones en Hacienda.

Los dos están en la mirilla no tan solo de la oposición, sino que principalmente de la derecha política y de la derecha económica. Se le asignan altas responsabilidades en las derrotas y malas gestiones del gobierno.

Estaría pagando los costos de los serios problemas del gobierno y de la derecha, ratificado en algunas encuestas semanales y análisis de prensa. Hasta fueron objeto de face news y rumores, como que Blumel ya presentó la renuncia, pero que no le fue o no le ha sido aceptada.

Falta de capacidad, falta de experiencia

Para Larraín Matte, una modificación en el gabinete sería para “oxigenar” la conducción en el oficialismo y el gobierno, de tal manera de no “seguir repitiendo los mismos problemas” expresados en estos meses.

El tema es que dentro de la derecha política y económica esos “problemas” tienen que ver con la falta de capacidad, experiencia e incidencia de Blumel y Briones.

Además, se tiene en cuenta que militan en un partido joven, uno de los más pequeños del conglomerado Chile Vamos, con baja representación parlamentaria y cuyos personeros no tienen las condiciones para lidiar, sobre todo en el Parlamento, con antiguos y experimentados senadores y diputados tanto del oficialismo como de la oposición.

El diputado del Partido Comunista, Guillermo Teillier, comentó que parte de la crisis en la derecha tiene que ver con que “se están peleando ministerios, se están aserruchando el piso”. Es sabido que tanto en RN como en la UDI se considera un despropósito y una desproporcionalidad que Evópoli tenga los ministerios de Interior y Hacienda. Un factor de presión constante hacia Blumel y Briones.

Aunque no se ha dicho públicamente, en privado y pasillos del Parlamento y la política, y deslizado en análisis y comentarios en los medios de prensa, en la derecha y el empresariado se aspira a ver en los puestos claves del equipo ministerial, sobre todo en Interior y Hacienda, a personeros de la corriente doctrinaria, dura, histórica y conservadora para así -de acuerdo a esa aspiración- tener personajes más macizos para lidiar con la grave crisis sanitaria, social y económica.

Se habla persistentemente de la inexperiencia de ambos miembros del gabinete, de su débil llegada a las cúpulas de los partidos de Chile Vamos, de sus frágiles o inexistentes vínculos con los parlamentarios oficialistas y opositores, de su lejanía con los grupos fácticos que suelen mover los hilos del poder dentro de la derecha.

La tesis de tener a la mano personajes más robustos políticamente se acentuó dentro de los grupos de poder del mundo conservador ante el avance de reformas y medidas que golpean muy fuerte al sector, como el retiro del 10%, el postnatal de emergencia y aumento del gasto y el endeudamiento, cuestiones que van en sentido contrario de cómo se debería estar administrando al país. Sin hablar de la discusión que viene de aplicar un impuesto a los súper multimillonarios y el plebiscito, donde por cierto, grupos ultraconservadores no desechan la idea de suspenderlo.

Se criticó duramente a Gonzalo Blumel en cuanto a no ordenar sus filas en el Parlamento para la votación del 10%, aunque en ello también se mostró el fracaso de un UDI duro, como Claudio Alvarado, a cargo del ministerio Secretaría General de Gobierno, instancia responsable de la relación con el Parlamento.

Antes de eso, hubo críticas explícitas de la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, por incapacidades de Blumel y mala gestión como jefe de gabinete. Cuando el ministro del Interior, al hablar de la crisis de su sector, planteó la posibilidad de tener una coalición “más chica”, Andrés Allamand (RN)  reaccionó de inmediato diciendo que a lo que hay que aspirar es a tener una alianza “más grade”. Y el camino de la renuncia de Hernán Larraín Matte como presidente de Evópoli, le abrió a Blumel y Briones un flanco dentro del gobierno.

En su  momento molestó en directivas de la UDI y RN la decisión dada a conocer por Blumel de congelar las reuniones del comité político en que participan los presidentes de las colectividades y los ministros del equipo político de La Moneda.

Varios legisladores, analistas y dirigentes políticos señalaron en estos días que “este gobierno ya terminó”, es un gobierno acorralado, incapaz, superado, ineficaz. En ello las figuras que están más golpeadas y debilitadas son Gonzalo Blumel e Ignacio Briones.

Piñera, Larroulet, Rubilar

Todo esto, por cierto, no quita peso a las constantes y duras críticas al Presidente Sebastián Piñera, finalmente el primer responsable de los errores y desgastes de su gobierno, incluidas torpezas comunicacionales y políticas, y decisiones tácticas equivocadas.

Tampoco la vista está alejada del ultraconservador Cristian Larroulet, el jefe del “segundo piso” presidencial, a quien se atribuyen las principales decisiones de la administración piñerista, sobre todo las más doctrinarias y duras. Varios dirigentes de la derecha apuntaron a él y pidieron su salida, pero ahí sigue.

Asimismo, la vocera Karla Rubilar, que al asumir el año pasado se granjeó sonrisas de parte de gente de la oposición, en estos meses se vio ausente por momentos, no se le ve protagonista de decisiones cruciales, tuvo que salir a precisar errores y no se le reconoce capacidad de influencia en su sector. Es una pieza de la cual también se habla que puede ser prescindible.

Como sea, en un marco de crisis, de niveles de ingobernabilidad, de vaivenes y futuras tensiones políticas, no se puede predecir del todo si Sebastián Piñera hará o no modificaciones en su línea estratégica, ni cómo percibirá el efecto positivo o negativo de, finalmente, hacer otro cambio de gabinete, que ya viene siendo inevitable desde las inestabilidades de octubre del año pasado.

Lo que parece claro es que si hay dos ministros que están en un columpio del cual pueden caer, son Blumel y Briones.

Fuente: ElSiglo.cl

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