Daniel Jadue: “Estuvimos con la tesis de crear un Frente Amplio durante 25 años, pero no hubo madurez política. Ahora sí”

Daniel Jadue se hizo militante comunista en 1993, a los 26 años, en una época en que ese partido perdía militantes a raudales. Pero 20 años después -y tras fracasar en varias elecciones legislativas y municipales- en 2012 logró conquistar la alcaldía de Recoleta, que había estado en manos de la UDI durante 12 años.

Al poco andar se convirtió en uno de los ediles más disruptivos desde la llegada de Joaquín Lavín a la alcaldía de Las Condes en 1992, quien estrenó un estilo político conocido como “cosista”. A diferencia de los anuncios extravagantes de Lavín, Jadue inició una serie de políticas públicas que incluso fueron copiados por el propio Lavín y otros jefes municipales de la derecha. El caso más emblemático es el de la ‘farmacia popular’.

“A partir de los gobiernos locales, los comunistas demostramos que no sólo éramos capaces de gobernar, sino que además lo podíamos hacer de manera mucho más eficaz en el uso de los recursos públicos”, asegura Jadue en esta entrevista.

Hace unas semanas, Jadue insinuó que estaría disponible para una eventual candidatura o precandidatura presidencial, agitando al máximo las aguas políticas y partidistas del país. Y es que a diferencia de las pocas candidaturas anteriores del Partido Comunista, esta vez uno de sus militantes figura encabezando las encuestas junto a Lavín.

La historia del Partido Comunista chileno es la de un partido bastante pragmático en la política nacional. Muy pocas veces han levantado una candidatura presidencial y cuando lo ha hecho, ha sido para establecer un punto testimonial o para forzar ciertas correlaciones de fuerza. Así fue con la candidatura de Gladys Marín en 1999, que le dejó en claro a la Concertación y a Ricardo Lagos que sin el voto de los comunistas podrían perder el gobierno.

En 1970 el PC abogaba por una cuarta candidatura a La Moneda del socialista Salvador Allende, en contra de los deseos del propio Partido Socialista. Para forzar la mano, el PC nombró como precandidato al poeta y militante de ese partido, Pablo Neruda.

Sin embargo, con Daniel Jadue en un mano a mano con Joaquín Lavín en las encuestas, esta vez parece ser que el PC no tendrá sólo un candidato funcional.

“Por primera vez en la historia aparece la posibilidad de un liderazgo comunista punteando en las encuestas, lo que no es habitual”, asegura el alcalde en esta entrevista. “Por lo tanto la candidatura de un hombre o una mujer comunista a La Moneda esta vez no es ni testimonial ni para negociar”.

La entrevista se realizó el jueves 13 de agosto vía telefónica. Lo que sigue es una versión levemente resumida de a conversación.

Hace algunas semanas usted dijo que estaba dispuesto a ser precandidato presidencial. ¿Por qué?

– La verdad es que no fue una declaración que naciera de mí. Fue una respuesta a la insistente reiteración de la pregunta por parte de muchos periodistas y medios, que están preocupados hace mucho tiempo de esto. Esta declaración yo la he visto en varios actores de la oposición, que por supuesto no generan la incomodidad de mi declaración. Ni el partido ha hecho una declaración nominándome como candidato, ni yo he dicho que quiero ser candidato ni mucho menos presidente. Lo que efectivamente hay es que ante una pregunta de que si se dieran todas las condiciones y los plazos que faltan, si se considerase mi nombre, efectivamente estaría disponible.

¿Y cuáles serían esas condiciones y plazos que faltan?

– La primera condición básica es ser reelecto en Recoleta. Soy alcalde y voy a la reelección, y mi partido ha definido que el candidato no va a estar del todo definido hasta que este proceso no esté terminado en su última fase.

Lo segundo es que nosotros estamos en el bloque Unidad para el Cambio junto a los progresistas (PRO) y la Federación Regionalista Verde Social. Entre estos socios pueden aparecer nuevos candidatos que nos lleven a una primaria, o que el bloque se amplíe con lo que se ha empezado a llamar Chile Digno y otras fuerzas que se están acercando. Tengo más profunda convicción de que tenemos que construir la unidad social y política más amplia posible, para ofrecerle a nuestro país una alternativa para superar el neoliberalismo. Y en eso nosotros no vetamos a nadie. Por lo tanto, una vez que esto se despeje, vamos a poder decir quién es precandidato y candidato.

¿Entonces se imaginan algo como el Frente Popular de los años 30? ¿Y cuando afirma que la unidad política debe ser “lo más amplia posible” incluye a la Democracia Cristiana? 

– Nosotros estuvimos en la tesis del frente amplio durante 25 años. El tema es que no había madurez política ni condiciones subjetivas en el sistema político para llegar a eso. Lamentablemente, algunos llegaron a esa convicción después de sufrir derrota tras derrota y perder 1,8 millones de votos; y otros después de entender que había que participar en la política después de años de decir que daba lo mismo participar o no, porque el sistema era ilegítimo.

Cuando esto empieza a madurar se dio la posibilidad primero de la Nueva Mayoría, y luego aparece el Frente Amplio como lo que nosotros habíamos tratado de generar desde la izquierda hace mucho tiempo. Pero aparece a destiempo, y eso nos impide una conversación incluso más amplia. Además que en ese entonces, los que conformaron el Frente Amplio eran contrarios a pactar o conversar con cualquier fuerza que estuviera en lo que ellos denominaban el duopolio.

“Nosotros estuvimos en la tesis del frente amplio durante 25 años”

Yo creo que hoy la situación es completamente distinta. Ahora sobre si la DC se meterá en éste o no, o si la DC estaría dispuesta a participar en esto, hay que preguntárselo a ellos. Nosotros habitualmente no vetamos a nadie. Sí esperamos que si esta vez quieren ser parte de una alianza al menos se lean el programa antes de firmarlo, de tal manera que después no se conviertan en una oposición desde adentro.

La DC del gobierno anterior no es necesariamente la de hoy. Muchos de los viejos referentes perdieron su reelección en 2017. Y otros, como el diputado Matías Walker, han empujado con fuerza para el retiro del 10% de las AFP. ¿Parece ser que la DC también ha vivido una pequeña renovación generacional y ligeramente ideológica, o no?

– A mí me llamó la atención la respuesta de varios dirigentes de la Democracia Cristiana cuando apareció la disponibilidad de mi candidatura. Me pareció de otros tiempos, de un anticomunismo bastante burdo. La verdad es que me sorprendió que aquellos que vienen a buscar nuestros votos cuando quieren que votemos por ellos, ahí no les molestan los comunistas. Sin embargo, parece que ellos no se imaginan votando por nosotros y además con frases tan destempladas y desubicadas como “Chile merece más”. O sea, imagínate cómo sería la reacción si alguien dijera “Chile se merece más que un demócrata cristiano”. Esa declaración sería inaceptable desde cualquier punto de vista, pero a ellos no les parece inaceptable cuando se refieren a los comunistas. Pareciera ser que, a juicio de ellos, todos los chilenos, los partidos y las organizaciones están invitados a la fiesta de la democracia en nuestro país, a excepción de los comunistas.

Entonces me parece que esa renovación a la cual tú te refieres no aparece en todo lugar y siempre. No es un tema institucional, pero en particular del presidente actual de la Democracia Cristiana (Fuad Chahín) he visto más hostilidad permanente hacia el Partido Comunista que la posibilidad de establecer una cercanía. Pero efectivamente, creo que es temprano para definir esas actitudes.

El anticomunismo muchas veces es una caricatura, pero también ha sido una fuerza histórica en Chile. No sólo amplios sectores la derecha se declaran anticomunistas, sino también -desde sus orígenes- la propia DC e incluso sectores de izquierda. ¿Ese fuerte anticomunismo que está arraigado en Chile supone un muro infranqueable para una candidatura como la suya?

– No, no lo creo. Me parece que es más caricatura que una realidad objetiva. Cuando uno mira por ejemplo los distritos donde el PC tiene candidatos, se encuentra con la sorpresa que la mayoría de ellos y ellas son primera mayoría. Y cuando ve los gobiernos locales que tienen alcaldes y alcaldesas comunistas, uno se da cuenta que incluso en los concejos municipales el Partido Comunista logra casi el 50% de los concejales.

Por lo tanto, me parece que es una realidad que se intenta imponer desde las cúpulas defensoras de este modelo, incluidas algunas cúpulas de la Concertación de las que son cómplices de la aplicación de este modelo en Chile, de la salida pactada, de aquellos que diseñaron el CAE, el Transantiago, que privatizaron las sanitarias y las carreteras, que efectivamente terminaron de matar el aparato público de salud y nunca fueron capaces de levantarlo en 20 años. Y me parece que ellos tienen intereses en que esa caricatura siga vigente porque eso les permite aparecer como “la única alternativa a la derecha”. Creo que hoy en día la ciudadanía tiene más claro que nunca que ni ellos ni la derecha son alternativas.

Usted es un alcalde que irrumpió con un nuevo tipo de política social que incluso colegas suyos de derecha han copiado. Su nombre ya figura en las encuestas casi empatado con Joaquín Lavín. Eso lo pone a usted y a su partido en una situación muy distinta al pasado.

– El PC decidió llevar una candidatura o precandidatura presidencial incluso antes de discutir cualquier nombre. Esa decisión está afincada en un cambio objetivo en nuestro país. Y ese cambio es objetivo porque es real, se puede incluso medir, pero está alojado en la subjetividad de la gente. Las ideas que el Partido Comunista promovía hace 25 años, y que en ese momento eran minoritarias, ahora son mayoritarias en la sociedad.

Por ejemplo, es distinto escuchar hoy a Ximena Rincón hablando en contra de las AFP, siendo que ella fue directora de una, a escuchar al PC que siempre ha sido contrario a las AFP. Y es completamente distinto que aquellos que gobernaron con esta constitución y decidieron salir de la dictadura con la constitución y administrar el modelo, hoy pidan una constitución nueva, mientras que el PC viene hace 30 años diciendo que no se puede salir de la dictadura con esta constitución y este modelo.

Hay una diferencia fundamental de la que se podrían dar muchos ejemplos. Lo mismo sucede en temas como los derechos del agua o el modelo de salud pública.

Creo que toda estas diferencias han hecho reflexionar a la gente y han generado que hoy una mayoría significativa se sienta más cerca de una alternativa al neoliberalismo que a aquellos que han gobernado con el neoliberalismo. Y eso lo representa hoy mucho mejor el Partido Comunista que cualquier otra fuerza de las que están en el escenario político.

“Las ideas que el Partido Comunista promovía hace 25 años, y que en ese momento eran minoritarias, ahora son mayoritarias en la sociedad”

La segunda diferencia fundamental es que cuando Gladys Marín fue nuestra candidata en 1999, no habíamos tenido experiencia de gobierno después de la Unidad Popular. Habíamos perdido la experiencia de ser gobierno. Pero a partir de los gobiernos locales, los comunistas demostramos que no sólo éramos capaces de gobernar, sino que además lo podíamos hacer de manera mucho más eficaz en el uso de los recursos públicos. No tenemos a nadie investigado ni por corrupción, ni por mal uso de dineros públicos, ni por financiamiento ilegal.

Hoy uno va a cualquier parte del país y a todos les encantaría tener farmacia popular, inmobiliaria popular o librería popular. Y eso empieza a cambiar el imaginario colectivo: hace no tanto tiempo muchos estaban convencidos de que no era posible cambiar nada, hasta que empieza a ser posible cambiar muchas cosas y terminamos con el convencimiento de que tenemos la fuerza para cambiar todo.

“Los brotes verdes de economía no van a ser gracias a la derecha social: serán gracias a las y los trabajadores que con su plata fueron a salvar al país que esta derecha no pudo salvar”

En ese contexto, completamente distinto, por primera vez en la historia aparece la posibilidad de un liderazgo comunista punteando en las encuestas, lo que no es habitual. Y por lo tanto, tal como ha dicho el presidente del partido (Guillermo Teillier), la candidatura de un hombre o una mujer comunista a La Moneda esta vez no es ni testimonial ni para negociar.

Eso no quita que ese anticomunismo no esté presente y tenga fuerza. Como eventual precandidato, ¿no teme a la avalancha propagandística -a una campaña del terror- que se pueda desatar si efectivamente avanza un nombre presidencial desde las filas del PC?

No, muy por el contrario. Yo creo que nos van a hacer un favor. Todo aquello que venga hoy del poder, va a ser rechazado. Cualquier campaña que venga desde el poder y la dominación, desde la extrema derecha, desde la derecha e incluso desde sectores de la Concertación para tratar de convencer a la gente de lo que es bueno para ellos…, bueno, la gente ya no confía en ninguno de ellos.

“La candidatura de un hombre o una mujer comunista a La Moneda esta vez no es ni testimonial ni para negociar”

El otro día José Miguel Insulza (PS) dijo que yo no le gustaba como candidato, y varios le contestaron que si yo fuera del gusto de él, no tendría la confianza de nadie en la ciudadanía. Creo que finalmente hoy estamos en un escenario donde lo disruptivo va a ser mayoritario. Y el que no lo entienda tendrá que explicarse el próximo 25 de octubre, porque la opción del Apruebo a una nueva constitución va a sacar muy por encima del dos tercios de los votos habituales del centro y la izquierda de nuestro país.

¿Y qué pasa con la derecha? Hay alcaldes de ese sector que se han subido a la ‘ola populista’ como dicen algunos. Estoy pensando en alguien como Germán Codina de Puente Alto, en Rodolfo Carter de La Florida y, claro, en Lavín de Las Condes. ¿No cree que una derecha más populista, más social y en mayor sintonía con los ciudadanos pueda ganar las próximas presidenciales, sobre todo debido a la falta de unidad en la oposición?

Primero tendrían que convencer al país que esa derecha más social existe. Porque yo creo que la mayoría no cree que exista. En los momentos cruciales hay una parte de la derecha que con mucho olfato político es capaz de subordinarse hábilmente a las mayorías democráticas que se expresan, como aquellos que votaron a favor del 10%.

“El otro día José Miguel Insulza (PS) dijo que yo no le gustaba como candidato, y varios le contestaron que si yo fuera del gusto de él, no tendría la confianza de nadie en la ciudadanía”

Por ejemplo, el gobierno ha pactado con la Concertación inyectar en los próximos 18 meses unos US$ 12.000 millones a la economía. Bueno, entérense, los trabajadores y las trabajadoras de Chile, en tres meses, le van a inyectar US$ 20.000 millones a la economía; o sea, van a hacer un esfuerzo 1.5 veces mayor que el que va a hacer el gobierno. Por lo tanto, los brotes verdes de economía que vamos a ver por la reactivación del consumo, o al menos una menor caída del PIB, provendrán desde el ámbito del comercio, el retail y la pequeña y mediana empresa. No van a ser gracias a la derecha social: serán gracias a las y los trabajadores que con su plata fueron a salvar al país que esta derecha no pudo salvar.  

De cara a una potencial carrera presidencial, ¿no cree que sus expresiones anti-sionistas, su vehemencia en este tema, le pueda restar simpatías en algunos sectores de izquierda?

Sáqueme de una duda. Usted hace una aseveración en la pregunta, y tengo que preguntarle para poder aclarar la respuesta. ¿Usted parte de la base de que hay gente de izquierda que es sionista? 

Sí.

Ahí no estamos de acuerdo. Creo que la pregunta parte de una base antropológica completamente discutible, en el sentido de que la gente de izquierda no cree en ningún tipo de excepcionalismo. La gente de izquierda no cree en promesas bíblicas, la gente de izquierda no cree en pueblos elegidos y, por lo tanto, abordar el tema del sionismo desde una pretensión de que exista un sionismo de izquierda me parece a lo menos discutible. El sionismo está instalado como una de las mayores corrientes políticas violadoras de los derechos humanos. Incluso en los años 70 se declaró que era homólogamente comparable al Apartheid de Sudáfrica, entonces si hay gente de izquierda que defiende aquello, es un problema de ellos. Yo no podría jamás defender algo así.

El origen del sionismo moderno está en los escritos de Theodor Herzl de fines del siglo 19, y en sus inicios tiene una concepción política socialista. De hecho, antiguamente los Kibbutz buscaban formar una suerte de economía agrícola socialista.

No conozco ningún proyecto verdaderamente socialista que haya planteado expulsar a los habitantes de una tierra para instalarse en ella. Y cuidado, que podríamos hablar que el exterminio de los pueblos originarios de Chile y de las primeras naciones de Chile a cargo del Estado, podría haber sido un proyecto socialista. Alguien de derecha en Chile podría definir el genocidio de nuestras primeras naciones y el avance sobre Wallmapu como un proyecto socialista. Me parece extraño a lo menos.

¿No será entonces culpa del Estado de Israel más que de una mirada sionista?

Son ambos. Es como si quisiera separar al capitalismo de Estados Unidos y sus acciones internacionales. El sionismo ha tratado de utilizar a la religión judía y de absorberla, pero hay demostraciones más que claras y elocuentes a lo largo de todo el mundo de que no tienen nada que ver. De hecho la religión judía tiene 5.000 años de historia o más, y el sionismo no alcanza a tener 120 años.

Ojo, criticar el sionismo no tiene nada que ver con ser anti-judío. Al contrario, tengo amigos y colaboradores políticos judíos que también son anti-sionistas. Le doy un ejemplo: ser anti-nazi no significa ser anti-alemán.

Fuente: Interferencia.cl

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