Daniel Jadue: «Chile tiene que moverse hacia la dignidad»

¿Qué haría posible una articulación de las fuerzas que entroncan con el proyecto histórico de la izquierda en Chile?


Lo primero que tenemos que entender es que en Chile la dictadura generó un desplazamiento bastante significativo de todo el cuadro político hacia la derecha. Por ejemplo, la derecha europea es bastante más progresista que la socialdemocracia chilena. Estuvieron veinte años en el poder y nunca fueron capaces de instalar un sistema público de educación que asegurara derechos esenciales. Es una socialdemocracia neoliberal. Y tenemos una fragmentación absoluta de la izquierda que dificulta una unidad política y social lo más amplia posible.

¿Tiene la izquierda chilena la capacidad y el arraigo popular para gestionar un proyecto de desarrollo nacional?

Creo que la pregunta, más que si puede gobernar, es si está decidida a hacerlo. Veo que hay una parte de la izquierda que le tiene miedo a ser gobierno. Muchos incluso piensan más en cuántos puestos de gobierno vamos a tener si gana la socialdemocracia neoliberal que en el desarrollo de la fuerza propia. Si lo superamos, la izquierda chilena tiene todas las posibilidades de gobernar. Lo primero que hay que establecer es si queremos ser alternativa. Entonces podremos unirnos con amplitud en un proyecto donde la hegemonía esté en la transformación y no en la continuidad.

¿Tiene sentido reivindicar un proyecto socialista para esa transformación?

Prefiero hablar de trayectos mejor que de proyectos. El trayecto es una dirección en la que moverse: no tienes por qué tener todas las respuestas porque es probable que cada vez que te muevas en la dirección que ha definido ese trayecto vayan apareciendo nuevos obstáculos y nuevos problemas que resolver. Lo importante es seguir moviéndose en esa dirección, moverse hacia la dignidad y la solidaridad. Avanzar contra un país patriarcal y machista hacia una visión permanentemente feminista. Y respetar a los pueblos originarios. Avanzar hacia una visión ecocéntrica, en la que la ética, que hoy está restringida a las relaciones entre los seres humanos, se extienda también a la relación con la naturaleza como sujeto de derecho. Un cambio cultural enorme. Lo que le planteo a Chile, más que un modelo, es una dirección estratégica.

Fuente: MundoObrero.es

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