Entrevista en El Desconcierto: “Hoy terminamos de salir de la dictadura”

El alcalde comunista de la Farmacia Popular conversa con El Desconcierto sobre el momento político del país, las relaciones con la Democracia Cristiana dentro de la Nueva Mayoría y el futuro del conglomerado de gobierno. “Es secundaria la pregunta sobre quién encabeza”, dice sobre si apoyar o no una candidatura de Ricardo Lagos.

“Yo soy 100% jaduista”, cuenta Luis, un vecino de Recoleta que acaba de salir de la Farmacia Popular Ricardo Soto, la famosa iniciativa que impulsó el alcalde Daniel Jadue (PC) para combatir los altos precios de los medicamentos y que hoy está siendo replicada en distintos municipios a lo largo de Chile. Luis compró a 8 mil pesos los remedios para su esposa que sufre el mal de Crohn. El mismo le costaba más de 80 mil pesos en una farmacia tradicional.

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Daniel Jadue, desde que asumió la municipalidad en 2012, se ha convertido en una figura mediática. Dice tener dos enemigos: la corrupción y el clientelismo. Por eso se le ha visto peleando contra las concesionarias de estacionamientos en Recoleta, en los juicios contra inmobiliarias o contra la Universidad San Sebastián. Pero él insiste en que su gestión es más que eso -y más que la farmacia popular-: Es repavimentar las calles de Recoleta después de 12 años, es ponerle áreas verdes a las plazas, es tener programas como Escuela Abierta, que abre los colegios y liceos hasta las 10 de la noche para el uso de la comunidad y es también acercar los médicos a las juntas de vecinos, para combatir las listas de esperas y que los pacientes no tengan que trasladarse.

Listo y dispuesto para competir por la reelección en Recoleta a fin de año, el alcalde del momento vive tiempos de mucha intensidad, pero también de constantes felicitaciones de los vecinos. “Yo creo que nunca los recoletanos se habían sentido tan orgullosos de ser de esta comuna que en este tiempo, aquí se ha ido dando un cambio cultural bastante significativo”, dice.

¿Se siente inmune a la crisis política que se vive en el país?

– No comparto que haya una crisis política.

¿Por qué no?

Jadue piensa por un par de segundos. Toma un lápiz y una hoja, hace un esquema y empieza:

– Te explico. La dictadura cívico militar diseñó un país a su antojo. Se robaron todas las empresas del Estado, diseñaron un sistema político sin financiamiento y de esa manera lograron que los que se habían quedado con la plata de Chile, pudieran financiar a los que ellos quisieran, no a “los políticos”, al PC nunca lo financiaron. Entonces esto termina enlodando mucho a un sector político. Ahí es cuando se dan cuenta de que no bastaba con controlar a sus propios políticos. Cruzaron y empezaron a tratar de comprar a otros sectores.

No solo trataron, lo hicieron finalmente…

– Sí, lo lograron, pero no a todos. Aquí lo que hay es el agotamiento del modelo de gestión político de la derecha, no hay una crisis política.

Pero es un modelo que operó en las sombras por mucho tiempo y que finalmente estalla…

– Pero no hay una crisis en el arte de gobernar, que es la política. De lo que hay crisis es del modelo político instalado en dictadura y que secuestró la autodeterminación del pueblo chileno hasta el día de hoy.

¿Y no hay una crisis de legitimidad hacia la actividad política?

– A ver, te hago la pregunta al revés. ¿Cuando partió la crisis? Porque no es de ahora, es producto de un modelo que la derecha instaló. Por eso digo que no es una crisis, esto está planificado. Una crisis es cuando hay algo que se te viene encima. No, esto está fríamente calculado, si tú vas a las actas de la comisión de Constitución del 80, cuando Guzmán decía que este modelo les iba a permitir gobernar incluso cuando sean minoría, te das cuenta que no es una crisis política, es un proyecto de sociedad que finalmente logramos sacarnos de encima.

¿Se logró superar este modelo? 

– Hoy día, por fin -mira lo que digo- se inicia la transición política. Hoy terminamos de salir de la dictadura.

¿En este período?

– En este gobierno. Porque finalmente se terminó el binominal, ya nadie tiene que recibir chantaje de un grupo mayor para poder tener representación. Se terminó la sacralidad de los tributos, ya discutimos una reforma tributaria y podremos discutir todas las que vengan más adelante, se terminó la educación de mercado, o por lo menos la sacralidad de la educación de mercado y empezamos a transformarla. Ya instalamos el tema de la gratuidad, aunque sea con gradualidad. Esta es la primera vez que la arquitectura institucional de la dictadura es quebrada.

Pero este gobierno no está ajeno al modelo. La propia campaña de la presidenta Bachelet está completamente cuestionada, fue financiada de la misma forma que la derecha.

– Así es, porque ese era el modelo que operaba.

Y lo mismo con las campañas de Frei, Piñera. Pareciera que nadie se salva…

– Ellos son los que sostuvieron el modelo que heredó la dictadura. Pero la diferencia está en que este es el primer gobierno que se propone cambiarlo y lo hace. Por lo tanto, pagando todos los costos que significa haber tenido que participar por última vez de este modelo, este gobierno es el que le pone la lápida. Antes no había otra forma. Era ilegal, sí, y tienen que ir todos a la cárcel los que tengan responsabilidad. Y tienen que pagar sus deudas con la sociedad. Pero cuidado con tratar de sacar conclusiones que no lo son, porque este gobierno no es cómplice. Aunque hay muchos de la Nueva Mayoría que funcionan con la misma lógica de la Concertación.

¿Los que están involucrados en los casos de corrupción…?

– Y los que se olvidan que la DC perdió un millón de votos durante los gobiernos de la Concertación, no de la Nueva Mayoría. Ahora dicen que la Concertación tenía fama de hacer proyectos técnicamente correctos, ¿acaso se olvidaron que el Transantiago lo diseñó el equipo técnico de Lagos? Y lo implementó el equipo de Bachelet. ¿Se olvidaron del CAE?, ¿de la refinería de Con-Con? Lo que diferencia a este gobierno es que ha tenido la voluntad de terminar con esto. Y sin este acuerdo político electoral de la Nueva Mayoría, esto seguiría igual, seguiríamos discutiendo cómo nos saltamos el binominal, en qué lugar podemos doblar. Ahora eso no es necesario. Aquí se ha pagado un costo alto, sobre todo los comunistas por estar asociados a los que eran de la Concertación.

La política pareciera perder legitimidad. Alguna vez le habrán asociado, solo por el hecho de ser político, a la corrupción o le habrán dicho que todos los políticos son todos corruptos…

– Mucho. Pero hemos demostrado con hechos que no somos todos iguales. Cuando alguien me dice, entró en crisis la institucionalidad. ¡Pero si es la institucionalidad de la dictadura! Nunca estuvo abollante de salud, nunca fue prístina, nunca estuvo bien, por lo tanto nunca entró en crisis. Sencillamente logramos acumular la fuerza necesaria para destruirla, que es distinto.

¿Quiénes?

– La ciudadanía, los movimientos sociales.

Pero los movimientos sociales son una cosa. Los casos de corrupción no estallan gracias a ellos. El caso Penta empieza con una persona que es despedida y se quiere vengar de sus jefes.

– Pero da lo mismo. Con o sin casos de corrupción, los movimientos sociales le impusieron a este gobierno un programa. Tarde o temprano los casos de corrupción van a quedar en el pasado y ya no vamos a tener el lastre de la institucionalidad de la dictadura. Eso es notable. Solo eso paga el costo que ha pagado este gobierno. Quizás la sociedad se demore mucho en reconocerlo. En 20 años más no se van a acordar de los casos de corrupción, ni siquiera de la institucionalidad de la dictadura, y el país va a ser más democrático y más libre, y eso es lo relevante. Cuando uno es capaz de ponerse y superar el horizonte de su propia existencia y poder decir, mira, estar discutiendo la gratuidad e instalándola como derecho es un tremendo aporte a la sociedad chilena. Da lo mismo si termina de establecer en el 2018 o en el 2020, pero hoy día la mayor parte de Chile está consciente de algo que hace 5 años no lo estaba, de que la educación es un derecho. Hoy día la sociedad chilena está mucho más consciente de que hace 5 meses, de que los medicamentos son un derecho.

Los fantasmas de la Concertación y la candidatura de Ricardo Lagos

Esta semana se ha discutido sobre la reforma laboral y las presiones de la DC para mantener el reemplazo interno, lo que ha sido rechazado por el PC. No es la primera vez que tienen diferencias de este tipo…¿Cree que la DC le está poniendo trabas al cumplimiento del programa de gobierno?

– El gran responsable de que la DC esté en la Nueva Mayoría es la derecha. En el resto del mundo opera con la derecha. El tema es que en el resto del mundo la derecha es una derecha democrática, que ya no discute el derecho a la salud, a la educación, que no discute la libertad de movimientos de las personas, una derecha mucho más progresista que la chilena, que está anclada en el siglo XIX, que son tremendamente conservadores y no le permite a la DC ni siquiera mirar hacia la derecha. Ahora, no son todos, hay muchos en la DC que se sienten cómodos en la Nueva Mayoría. Aunque esta no es la DC de Maritain ni de Frei, ni de la “Patria Justa”.

¿Sigue siendo la DC de la Concertación?

– Creo que está tensionada internamente. Hay gente que echa de menos a Frei, que nunca habría discutido aborto en tres causales. Ni siquiera el cardenal Silva Henríquez lo discutía. La Democracia Cristina estuvo mucho tiempo cooptada por la dictadura también. Recordemos que “El Ladrillo”, eran economistas demócrata cristianos los que se lo entregan a la dictadura para aportar “al gobierno”.

El mismo Patricio Aylwin llamaba al golpe…

– Y lo justificó. Y Frei recorrió el mundo explicando porqué el golpe era inevitable.

¿La DC debería estar con la derecha entonces?

– No. ¿Sabes cuál es el tema? El centro no existe. Nadie nunca está justo en el centro. Uno está del centro hacia la derecha o hacia la izquierda. Nosotros no nos metemos en la vida de otros partidos, pero es evidente que la DC está tensionada. Lo que no es evidente es que, a pesar de todo, están comprometidos con un programa de transformaciones que deja atrás la institucionalidad de la dictadura, de aquí en adelante es otra cosa.

La convivencia no pareciera proyectarse muy pacífica de aquí a futuro…

– Cuando una coalición surge con una voluntad tan amplia de constituir una mayoría social por los cambios, uno tiene que entender que estás haciendo alianzas por un programa por un tiempo definido. Y que todo lo que no está en el programa, te genera diferencias. Si analizas el programa del PC, es significativamente distinto del de la Nueva Mayoría. Pero nosotros participamos del gobierno para hacer el programa de la Nueva Mayoría, no el del PC. Lo mismo con la DC, están en el gobierno para hacer el programa de la Nueva Mayoría. Hay algunos actores políticos que olvidan este punto tan importante.

¿Qué futuro tiene la Nueva Mayoría como conglomerado con estas diferencias internas?

– No tengo dudas de que la Nueva Mayoría va a seguir. Es necesario consolidar los cambios. Si no siguiera, corremos serio riesgo de que la derecha llegue a desmantelar todo lo avanzado, lo han dicho públicamente. Para ellos todo es malo. Lo más sorprendente es que a pesar de todos los errores que cometieron, a través de los medios que ellos controlan han logrado instalar que el gobierno de Piñera fue un buen gobierno, lo que no es verdad. Tuvieron un golpe de estado blanco de la UDI sobre el presidente Piñera cuando incorporaron a Chadwick y Longueira, una cantidad de desinteligencias, una de las ejecuciones presupuestarias más bajas de la historia de Chile y además no hicieron ninguna propuesta en ninguno de los temas relevantes que hoy se discuten. Fue un gobierno populista de derecha que prometió muchas cosas que no podía cumplir. Este gobierno se comprometió a cosas y está tratando de cumplirlas, más allá de que los plazos estén diferidos.

¿Apoyaría una candidatura de Ricardo Lagos?

– Mira, nosotros no caemos en ese juego. No nos definimos por personas. Vamos a definir un programa y votar por el programa que nos represente. Es secundaria la discusión de quién encabeza, porque a pesar de todo lo que piensan en este país, un gobierno no lo hace una persona, lo hace un equipo de trabajo. Y en eso tengo el mayor respeto por la presidenta Bachelet, que ha jugado un rol a pesar de lo duro que le ha tocado.

¿Incluso conociendo cómo fue el gobierno de Lagos y las críticas que desde el PC se le han hecho por su gestión neoliberal?

– Yo fui muy crítico sobre el primer gobierno de Bachelet. Pero el programa de la Nueva Mayoría es distinto al de la presidenta Bachelet de la Concertación. Y el programa de un segundo gobierno de la Nueva Mayoría va a ser distinto a todos los programas de los gobiernos de la Concertación. Ellos nunca tuvieron voluntad en 20 años de cambiar el binominal ni de hacer reformas educacional, laboral, tributaria. Quiénes pretenden confundir una proyección de la Nueva Mayoría con una retorno de la Concertación es que no han entendido nada de lo que ha pasado.

Pero las voces concertacionistas pidiendo orden, “hombres de Estado” o un retorno a la política de los acuerdos no faltan…

Los que piden eso en las urnas pesan exactamente lo mismo que los piden más cambios y que son mayoría.

¿En Recoleta avanzan más allá del programa de la Nueva Mayoría?

– Uno cuando tiene convicciones políticas, puede empujar el programa o jalarlo. En Recoleta decidimos jalar el programa.

¿Hacia la izquierda?

– No hacia la izquierda ni hacia la derecha, hacia adelante. A nosotros nos dijeron gratuidad, avancemos entonces todo lo que podamos con los pinches recursos que tenemos, estableciendo una beca de educación superior. Fortalezcamos la educación publica: directores colegiados, escuelas abiertas, talleres de robótica. El colegio en Recoleta es el centro de la política pública y el corazón de la comunidad.

¿Empujar el programa hacia adelante no les ha generado conflictos con la Nueva Mayoría en Recoleta?

– A mí no, ninguno.

Pero la convivencia no se ve muy pacífica cuando usted hace unos días acusó al PS y PPD de perpetuar el abuso contra los vecinos.

Sí, eso fue contra el PS y el PPD. Hay una particularidad con el PPD que cometió varios errores, llevó un candidato a concejal sin ningún interés en la comuna, que después de salir electo salió del país porque optó por un cargo en una embajada. Eso es muy poco serio. La segunda irresponsabilidad del PPD fue llevar como segunda en la lista a una persona claramente identificada con la UDI en los últimos 12 años de gestión, que es la señora Monica Año. Les dijimos antes que la inscribieran, pero lo hicieron igual. Ella asumió cuando Marzuca se fue y perdimos una mayoría que legítimamente nos ganamos en las urnas de tener 6-3 la votación en consejo a una votación empatada en concejales y que desempata el alcalde, quedando 5-4. El PPD hoy día en Recoleta actúa ligado a lo que la UDI diga. El PS ha sido muy critico con la votación de su concejal, él tendrá que dar cuenta de porque votó a favor de la empresa.

 

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